Confederación

Canalización

Q’uo, 20 y 27 de diciembre de 1987

Pregunta del grupo: ¿Qué determina qué entidad es canalizada a través de un instrumento, y debería todo el mundo canalizar?

Yo soy Q’uo. Los saludo, mis amigos, en el amor y la luz del Único Creador Infinito. Los saludo en una noche que es sumamente luminosa. Las velas de la esperanza, la gratitud y la compasión son encendidas por tantos que no saben el bien que hacen en esta estación que ustedes están experimentando en este momento.

Ustedes preguntan qué deben y qué no deben canalizar las personas, y les decimos, ante todo, que todos ustedes son canales. No hay nadie que no sea un canal; no hay vida que no sea, principalmente, una existencia canalizada. Con esto queremos decir que cada uno de ustedes lleva dentro de sí fuerzas profundas e inconscientes, no tanto hacia el bien ni hacia el mal, sino hacia el ahondamiento de la experiencia. Cuantas más veces el estudiante pueda reconocer la profundidad del momento presente, tanto más ese alma canalizará de manera cada vez más inclinada, más comprometida, más habilitadora para el servicio a todos y para el amor al Creador Infinito. Una vida es un presente sólido, a veces voluminoso, para ofrecer al Infinito, y sin embargo, cada risa, cada sonrisa, cada aliento dado a quien lo necesitaba, cada verdad dura dada a quien la necesitaba, cada esfuerzo que se ha hecho es como el envoltorio, la decoración y los maravillosos lazos alrededor de ese sólido y atento presente al Creador, que es una vida canalizada.

Pasamos ahora a la canalización sobre la cual se pretendía preguntar, y esa pregunta es: “¿Debería todo el mundo ser un canal? ¿Cómo se contactan entre sí los canales y los instrumentos? ¿Y es eso, en todos los casos, una buena idea?”

Veamos la vida de un poeta o de un músico. Muchos poetas han escrito lo que este instrumento ofrecería como “Las rosas son rojas; las violetas son azules”. Estos pensamientos canalizados son modestos y agradables, pero no harán del poeta un hombre célebre. Así sucede con la música. Lo que este instrumento llamaría “Chopsticks” puede enseñarse, y así cualquier entidad puede tocar el instrumento del piano. Sin embargo, ¿es este, después de todo, un tipo de canalización decisivamente importante para compartir con otros? Bien puede ayudar a la entidad, pero les sugerimos que el equivalente de “Chopsticks” en el piano, cuando se coloca en el contexto de la canalización orientada espiritualmente, puede indicar que no todos, quizá ni siquiera la mayoría, necesitan considerar seriamente una vida vivida como un canal vocal.

No hay entidad tan perdida en sus deseos de ser útil que no pueda eventualmente aprender a canalizar el amor y la luz del Creador Infinito. Sin embargo, existe un cierto temperamento que encuentra su recompensa al ser usado como canal vocal. Una persona con tal temperamento está dispuesta a atravesar dificultades, malentendidos, inconvenientes y todas las pequeñas complicaciones que una actividad que consume tiempo puede causar. Y aquí es donde comenzamos a hacer la distinción entre aquellos que canalizan el equivalente de una simple melodía en el piano y aquellos que desean estudiar el instrumento del yo. El estudio requerido para ser un instrumento es una mirada cuidadosa, persistente, tenaz y ligera a la vida tal como se vive día a día, semana a semana, año tras año.

Como en cualquier servicio orientado espiritualmente, el honor de ser un canal crece en proporción directa a la responsabilidad de vivir aquello que se canaliza. Aquellos que no desean asumir la responsabilidad de intentar vivir según lo que han aprendido están mucho mejor sirviendo al Creador Infinito, que reside en todos los seres, de cualquiera de las varias maneras de canalizar alegría y ayuda hacia quienes lo necesitan. Muchos son los que necesitan alimento, mantas, ropa y refugio, porque sobre vuestro mundo fatigado existe el invierno del cuerpo, y el cuerpo se enfría. Las palabras más hermosas no calentarán los huesos de un cuerpo así; más bien, el canal más simple de hospitalidad y fe, lugares cálidos para cuerpos tristes y cansados, será lo que les brinde consuelo.

Es nuestro deseo no sólo crear más canales vocales, sino hacer que cada uno tome conciencia del canal que ya está siendo. No es bueno cuando todos en una sociedad deciden ser sacerdotes, hijos míos. Así pues, si encontráis otras formas de canalización distintas de la vocal que sean mejores para vosotros, entonces os instamos, por todos los medios, a reconocer qué tipo de canal sois y a ser ese yo maravilloso, amoroso y compasivo que vuestro tipo particular de canalización puede aportar. Un tejedor canaliza la belleza del tejido. Quien trabaja con personas canaliza amor y aceptación, un verdadero oído que escucha a las entidades que le rodean. Hay tantos ejemplos de canalización que todos pueden realizar: la cocina, el lavado, sonreír al sol, disfrutar del agua, toda la emoción de la vida diaria, todas las pequeñas cosas que son como flores en un cuenco en rincones inesperados de vuestra vida cotidiana. Canalizáis vuestra vida diaria. Os pedimos que lo hagáis con amor y con honor, honrándoos a vosotros mismos y honrando aquello que este instrumento llamaría la consciencia Crística en cada uno de los rostros que veis.

Finalmente, con sentimientos encontrados, que pueden en verdad hacer que esta parte de nuestro mensaje sea difícil, instamos a aquellos que escuchen estas palabras a que no asuman de ningún modo que la canalización vocal es aquello para lo que están preparados. Las entidades que han comenzado como excelentes canales vocales y que luego han desintegrado su contacto son muchas, demasiadas. Y aunque estas entidades serán sanadas y la desilusión cesará, aún así, al seguir no el corazón interior sino la ambición exterior, se han condenado a sí mismas a mucha desilusión. Si habéis de ser un canal vocal, permitidnos decir que no podréis resistiros a esa búsqueda, a esa práctica y a las reflexiones que la meditación intensiva de canalización trae consigo.

Nuestra intención es que cada uno vea que cada individuo es una porción de importancia inconmensurable del valor acumulado canalizado de la humanidad en este tiempo, y en la medida en que las luchas han sido recompensadas con esperanza virtuosa, así como los tratos difíciles se han enfrentado con coraje honesto, así avanza el laberinto de la humanidad, cediendo lentamente a los cuidadosamente delineados rastros del camino que debemos recorrer de nuevo hacia esa fuente de toda canalización, de todo ser, el Uno Infinito Creador. Es importante para nosotros expresar que no es únicamente sobre aquellos cuyas sensibilidades han sido afinadas y perfeccionadas hasta volverse exquisitamente finas sobre quienes descansa el destino de la humanidad. No, mucho más es la capacidad arduamente conquistada del hombre y la mujer ocupados, sobrecargados, poco apreciados y de menores circunstancias, cuya respuesta a estos entornos difíciles genera el amor y la luz del Uno Infinito Creador para toda la humanidad.

Nuestra tesis, de que cierta disciplina en la práctica de un estilo de vida práctico, modesto y amoroso es muy útil para un canal, puede o no convenir al ánimo de quienes desean convertirse en canales. Debemos decir claramente en este punto que no es el deseo de la Confederación de Planetas al Servicio del Único Creador Infinito crear canales a través de los cuales podamos comentar sobre desastres físicos y otros efectos naturales notables e inusuales que tienen que ver con el movimiento de vuestros pueblos y de vuestro planeta mismo desde el final de la tercera densidad hacia la fusión con el comienzo de la cuarta densidad, tal como ocurrirá cada vez más entre vosotros.

Aquello que buscamos, aquello en lo que nos regocijamos en un canal, es la expresión clara de la personalidad del canal de manera disciplinada y unificada, pues es en este nivel donde canal se encuentra con canal; porque no se equivoquen, canalizar es una conversación de dos vías, y la canalización en trance ligero o trance profundo, durante esta exploración de un posible mensaje para el día, se basa en gran medida en el nivel de compromiso e intención seria que el canal ofrece en el momento del desafío al contacto.

Echemos un vistazo por un momento, entonces, al trabajo en la conciencia que un canal puede desear considerar realizar. Porque el canal no es el entretenedor ni aquel que tiene un trabajo que hacer. El canal es más bien un tipo de persona. Su palabra más cercana sería quizá ministro o sacerdote. Este ministro/sacerdote humano contempla el rostro de la ilusión y elige vivir de una manera amorosa, cuidadosa y abiertamente espiritual, sin jactarse de una sola palabra, sin celebrar una sola virtud, sino aprendiendo en cambio la verdadera humildad de aquel que sabe que lo que uno desea ser, solo se es por voluntad y fe. Porque es la naturaleza de la humanidad en la tercera densidad que todas las perfecciones aparentes sean atravesadas por el error. Todos los cristales hacia un futuro brillante se enturbian por el inevitable, constante y dramático juego de la ilusión misma.

Si el nuevo instrumento que decide vivir una vida de espiritualidad piensa al principio que hay algún embaucador constante diseñado para poner a prueba a ese canal, este instrumento no solo es preciso, sino que ha previsto el mero comienzo de una larga serie, en verdad, una serie interminable de desafíos que atravesar, de aparentes faltas de corazón a las que llevar amor, de aparentes terribles insuficiencias que envolver en conciencia hasta que finalmente aquel que busca servir como canal sufra y llore con la agonía de la compasión en un mundo tan oscuro y, sin embargo, al mismo tiempo, tiemble con el éxtasis de la luz ilimitada y la gloria de las almas que gradualmente desprenden las pieles usadas de ceniza y polvo.

A aquellos que desean ser sacerdotes, ministros y portadores de luz, a aquellos de ustedes en la atalaya, reparando cercas, mirando a los cielos como centinelas de la luz del cosmos, los instamos por encima de todo a encontrar dentro de sí mismos ese carácter fundamental que pueda ofrecer la más alta alabanza, la emoción purificada sentida más profundamente. Si eso significa que deben actuar por su cuenta, entonces será que estarán solos. Es desafortunado, a corto plazo, que experiencias como la soledad se consideren con grandes posibilidades de aprendizaje entre aquellos que han elegido vivir la vida del ministro o del que está en la atalaya. Así, su mayor esperanza es encontrar a aquellos que sean capaces de compartir la oscuridad, los malentendidos, la desesperación y la duda que acompañan a una vida vivida en esperanza pero ejecutada con error humano. Que encuentren a aquellos que los reconforten.

Por último, a ustedes, a quienes podemos llamar pastores, se les envía una compañía gloriosa de aquellos que los rodean, los aman y aman el Pensamiento Original Único que lentamente está tomando forma y creciendo dentro de cada uno. Llamen a esos ayudantes que conocen por nombres tales como Espíritu Santo, guardián, ángel y guías internos. Más aún, recuéstense en el recuerdo de la enorme red de cuidado, confianza, esperanza y amor que su planeta, por más confuso que sea, envía en gran medida. Por favor, sepan que quienes desean ser canales forman una compañía poderosa, y bajo la parafernalia y el ruido de la conversación humana normal yacen los tendones y ligamentos de una memoria social en crecimiento, colocando sobre el esqueleto de la posición de este planeta en el espacio cada pensamiento sublime, cada giro recordado del canal hacia la fuente. Ustedes, mis amigos, dan los primeros pasos hacia un nuevo cielo y una nueva tierra, como citaríamos del trabajo sagrado de este instrumento, de modo que ustedes son trabajadores en el mismísimo comienzo de la cuarta densidad.

Nos regocijamos en cada esfuerzo de voluntad, en cada movimiento en amor, en cada palabra que ha sido orada y considerada, en cada expresión espontánea que trae al Creador directa y vivamente a la superficie, al centro, al corazón de un grupo. Que cada uno de ustedes encuentre su regocijo en los demás. Que se amen unos a otros. Que vean al Creador en los demás. Que su canalización se convierta en una vida canalizada.


Transfigurados por la Alegría

Amira, 20 de diciembre de 1987

Yo soy Amira. Los saludo en el amor, la luz y la vida del Padre. ¡Qué profundamente sumergidos están en el misterio del día y la noche, del bien y del mal! ¡Qué claros son los ojos de aquellos que buscan mi rostro en cada situación! Y sin embargo, no les pediríamos que buscaran un rostro físico, porque el rostro físico del Hijo del Hombre está a su lado, los mira desde el espejo, es su desconocido, su amigo, su hijo. Yo y otros hemos venido para consolarlos, para dejar tras de sí el consuelo del amor. Que puedan soltar la incomodidad de la duda mundana y girar y regresar a esas glorias del Padre que entran por el ojo, por la boca, por el pensamiento o por la muerte. Ustedes que vienen conmigo, ustedes que comparten mis pasos, los compartirán todos. Que su camino sea transfigurado por la alegría de su semblante, así como con perfecta fe alcanzan al fin ese lugar del cual no hay más pasos, ni más falsas divisiones, ese lugar donde comienzan a sentirse caer, caer y caer, más y más profundamente en un mar inmensurable y eterno de amor divino creador. Extiendo mis manos heridas para bendecir y santificar las heridas que ustedes llevan, para que ellas también sean marcas de valor pasado, nunca cicatrices de dolor. Los dejo en el pleno sol, la luz gloriosa y el amor infinito del Padre. Adiós y paz. Amira.