Guerra y la Luz
16 de marzo de 2003
Pregunta del grupo: La pregunta de hoy tiene que ver con cómo la luz parece responder a la catástrofe. Muchas personas están marchando por la paz, ahora que parece que la guerra es tan probable. Las mujeres en Ruanda han tenido la oportunidad de llevar el principio femenino y la cualidad nutriente de su ser al gobierno de su país ahora que la mayoría de los hombres han sido asesinados. ¿Podría Q’uo hablarnos acerca de cómo la posibilidad de catástrofe y desastre puede ayudar a traer la luz a la existencia en nuestro mundo hoy?
Somos aquellos del principio conocido por ustedes como Q’uo y los saludamos en el amor y en la luz del único Creador infinito, en cuyo servicio estamos. Como siempre, agradecemos a este grupo por crear una oportunidad para compartir nuestros pensamientos y estamos muy complacidos de hacerlo en esta ocasión, con la petición, como siempre, de que cada uno evalúe nuestros pensamientos basándose únicamente en esos pensamientos y no en la base de nuestra autoridad. Las resonancias de la verdad personal no tienen nada que ver con la autoridad. Les pedimos que utilicen su discernimiento cuidadosamente, pues hay mucha información y gran parte de ella es excelente, pero siempre existe esa elección precisa de aquello que es verdaderamente propio de cada uno. El gran desafío de la entidad espiritual en maduración es moverse por debajo de la superficie de las cosas y comenzar a verlas no desde un punto de vista histórico o político, sino más bien desde un punto de vista espiritual, una postura o actitud que tiene su base en aquellas dinámicas que verdaderamente están funcionando dentro del corazón de esa situación que es llamada “historia” en sus manifestaciones externas.
Las dinámicas de la cosecha para su planeta en particular en este momento específico no son aquellas que podrían describirse libremente como una cosecha de tercera densidad “normal”. Este instrumento ha hecho con frecuencia bromas acerca del estado de la Tierra o Gaia como un planeta para delincuentes juveniles que han reprobado repetidamente el tercer grado en otras escuelas y finalmente son enviados a la Tierra cuando se considera que son incorregibles. Las energías profundamente militaristas que sus pueblos experimentan en este momento son, como ha sido discutido por el conocido como J y el conocido como Jim, el fruto de la repetición a través de muchas civilizaciones, muchas guerras e incluso muchos planetas. Aquellos sobre su esfera han experimentado desalineaciones de energías y errores de juicio de polaridad en esfuerzos honestos pero mal dirigidos por intentar servir y crecer. Y la naturaleza de las decisiones que han hecho capitular a sociedades anteriores en la catástrofe, la guerra catastrófica, el arrasamiento de aquello que era próspero y sofisticado hacia las llamadas edades oscuras, es un patrón que se ha repetido no una o dos veces, sino muchas veces.
En consecuencia, su cosecha presente tiene sobretonos y subtonos de muchas expresiones previas del mecanismo iterativo que convierte el amor en miedo y el miedo en agresión. Las energías que están presentes en este momento son energías iterativas, energías que se han vuelto inconscientes, que, en un sentido tremendamente profundo, se han vuelto obsesivas, obsesivas hasta el nivel del arquetipo, de modo que es como si su cosecha expresara el arquetipo de la Torre Alcanzada por el Rayo con una intensidad que solo podría lograrse mediante la repetición inconsciente más allá del punto del autoconocimiento y hacia un estado mental de esclavitud, del cual vemos a sus pueblos intentando, con energías cada vez más renovadas, sacudirse y romper el control en este momento, para que el espíritu humano pueda una vez más liberarse de este ciclo interminable de miedo y hostilidad.
La razón por la cual el llamado desastre se encuentra que tiene un lado positivo es simplemente que sus pueblos, por debajo del barniz de aquellas decisiones tomadas por unos pocos que afectan a la cultura o a la experiencia de todos, son como la cáscara de energía muerta que encierra un fruto muy fresco que ha estado creciendo de adentro hacia afuera y que está llegando a un estado de madurez. En consecuencia, aquellos que están en el poder en este momento, siendo más bien de una tribu de servicio a sí mismos, por así decirlo, crean la historia aparente, las noticias aparentes, la narrativa aparente y continua de sus pueblos. Mientras que la historia verdadera de sus pueblos es aquella historia que se mueve desde el corazón, que se mueve desde la semilla del fruto que ha madurado dentro de la cáscara de pensamiento militarizado que infecta a su planeta en este momento. El fruto interior está sano. Y en tiempos de desastre la cáscara del pensamiento militarista se va desgastando y las personas de pronto se vuelven conscientes de que están vivas y en una oposición considerable y sustancial, en sentimiento y en mente, a aquellas acciones militaristas que tienden a ser la agenda del día para cualquier grupo de quienes detentan el poder en cualquier momento.
No podemos decir que sea imposible para las entidades ostentar poder sin volverse orientadas al servicio a sí mismas. Solo podemos decir que es catalizador para todas las entidades respetar aquellos momentos en los que se ofrece poder. Cada uno de ustedes tiene un poder en esta situación, cada uno de ustedes que es parte del fruto sano de la Tierra, ese fruto que está siendo cosechado en este momento. Cada uno tiene el poder, la pasión y la energía de un ser creciente, vivo y floreciente. Esa energía es del Uno, conectada a la raíz, al vientre, a la Tierra, a la Madre. La bondad que brota en el pecho de casi todas las entidades es esa bondad que es la verdad de la raza humana, así como la cáscara militarista del comportamiento de la humanidad es una verdad. Es una parte de una verdad que intenta apoderarse de toda la conciencia de lo que es la entidad humana. Al asumir que ideas separadoras como la agresión tienen valor, el punto de vista de quienes tienen el poder se inclina continuamente cada vez más hacia aquella actitud que acepta el poder de cambiar a otros para mejor. Este es el comienzo inocente de aquello que puede convertirse en un mal monstruoso, como lo llamaría este instrumento.
Lo que una flor hace para alabar al Creador es florecer. Y lo que cada uno de ustedes puede hacer para alabar al Creador es permitirse florecer. Aquellos elementos del pensamiento cultural que han infectado a cada mente a la que hablamos se les mostrarán con sus espinas, sus verrugas y sus cicatrices. Y ustedes los mirarán y no serán bellos. Habrá pensamientos de ira, celos y represalia. Estos no serán pensamientos verdaderos, y sin embargo son pensamientos que se les imponen diariamente, y lo han sido desde su juventud. No hay juicio en pensar estos pensamientos, y no les pediríamos que se juzguen por encontrarse con la capacidad de pensarlos. Pero, en verdad, ustedes tienen la capacidad de ser conscientes de ellos, de evaluarlos y, si encuentran que son pensamientos que no les permiten florecer, entonces pueden, por elección, arrancar esos pensamientos de la memoria inmediata y reemplazarlos por uno que esté más cercano al corazón de aquello que verdaderamente sienten que es la verdad espiritual de la situación. Cada sombra que ustedes eliminan de su propio ser floreciente es una barrera menos entre ustedes y el sol que les da la vida, el Logos que envía la energía que crea cada momento.
A medida que continúa el período de crisis, pueden encontrarse en cualquier número de situaciones en las que habrá la elección de moverse desde la cáscara militarista del pensamiento que infecta al pensamiento planetario en este momento, al nivel de quienes están en el poder, o elegir pensar desde un punto de vista espiritual en el cual todas las entidades son vistas como almas al servicio del único Creador infinito de diversas maneras. Como ha dicho el conocido como J, algunas entidades deben sacar la pajilla corta; algunas entidades deben aceptar ser el mal ejemplo. Cada entidad que es percibida por el buscador como una entidad de servicio a sí misma empeñada en la destrucción del bien es también un alma que sirve perfectamente, a su manera, intentando aprender las mismas lecciones, esas lecciones del amor y de cómo amar. Siempre, la elección de cómo amar. Pues aquellos que están en el camino del servicio a sí mismos también tienen pasión, pero es la pasión por el yo, por arreglar el mundo de tal manera que el yo esté satisfecho, seguro y cómodo. Es fácil ver una exhibición de mal y bien, de oscuridad y luz, sin embargo les pedimos que vayan más allá de esta imagen algo limitante de la cosecha presente, pues no es una batalla entre el bien y el mal. Es, más bien, una batalla por el pensamiento. Es una batalla entre aquellos que desearían realzar, elevar e iluminar en una gran efusión de amor irradiado y aquellos que desearían controlar, contraer y pastorear el mundo tal como desearían que fuese controlado. ¿Expansión o contracción? Ustedes están experimentando las contracciones del miedo de aquellos que están en el poder y, sí, ciertamente, a causa de estas incursiones de agresión, incluso sobre los mismos ciudadanos en cuyo nombre son promulgadas. Esta presión ha producido una especie de explosión de seres humanos sanos, florecientes y apasionadamente comprometidos que ahora se han experimentado a sí mismos como almas; que tienen un sentimiento profundo y apasionado acerca de cuál es la acción apropiada para ellos mismos, sus familias y su país.
Es en verdad un momento precioso y un tiempo prometedor de una conciencia que despierta rápidamente a nivel planetario, y ha sido impulsado y alentado por las políticas aparentemente desastrosas de aquellos que desean la guerra entre sus pueblos en este tiempo. Y podemos decir, sin expresar ninguna información desconocida, ciertamente, que no es una sola entidad ni un pequeño grupo de entidades el que desea los enfrentamientos bélicos y las reasignaciones de territorio y poder. Existe una presión a nivel planetario, en el nivel de aquellos que recuerdan escenarios catastróficos a escala de sociedades enteras y que desean más allá de toda razón reinventarlos, que empuja a estas entidades hacia adelante.
Gran parte de esta cosecha, entonces, expresa energías arquetípicas enormemente profundas que han estado atascadas durante un período de tiempo inusualmente largo, repitiendo ciclos aparentemente interminables de ascenso hacia la luz, ascenso hacia la unión, ascenso hacia una conciencia del amor en su aspecto incondicional y redentor, solo para caer nuevamente al nivel de los grandes simios y sus lealtades tribales y la protección del grupo familiar. Es un gran ascenso el que intenta el ser humano en la tercera densidad, moverse de bestia a ángel, de un amor mudo e inexpresado a una expresión supernal y sin palabras del amor. Entre esos dos se encuentra la tercera densidad y en esa densidad ustedes tienen el olvido que permite que su voz sea incierta; que permite que su mente no sepa; que permite que su corazón tome decisiones insensatas y luego experimente el cambio a causa de ellas.
Cada uno de ustedes es una flor maravillosa que florece a diario, que se abre a la luz, que tiene su propio aroma, hábito y forma únicos. Cada uno de ustedes es una bendición inmensa para este planeta simplemente por su ser. Ustedes son como aquellos que han luchado juntos durante muchos, muchos años. Este es otro tiempo, otra oportunidad para mantenerse unidos y luchar por la luz, no contra algo, sino para realizar la batalla interior que conduce a la armadura de luz, para enfrentar al yo cada día en la luz de la mañana que muestra claramente todas las imperfecciones. Esta es su gesta: mirarse en ese espejo y ver las fallas y ver también al único Creador infinito; mirar al mundo tal como es y ver más allá de la cáscara del pensamiento militarista, ver más allá de esta infección adormecedora que ha cubierto la superficie de sus pensamientos con una especie de moho. Retírense de la superficie; retírense de aquello que no es verdaderamente su propio pensamiento. Regresen al corazón de su ser floreciente y sientan la fuerza, la pasión, el amor que allí reside y reposa, tal como siempre ha reposado sobre lo profundo antes de que existiera forma alguna. Esa es la paz que yace dentro de su corazón. Es una paz dulce; es una paz verdadera; es la paz original. Y es una parte de ustedes, aquello que nunca puede ser separado de ustedes. Nada puede separarlos del amor del Creador infinito. Nada puede separarlos de la verdad de su ser. Nada puede separarlos de ustedes mismos.
Deseamos expresar nuestro agradecimiento por las expresiones externas de este grupo en el contexto de su situación política, pues aquellos que encienden una vela por la paz expresan un pensamiento hermoso y es muy apropiado, sentimos, que tal encendido de velas alrededor del globo pueda ser visto desde sus satélites, de modo que todo el mundo se ha convertido, a su manera, en un concierto de rock. Disfrutamos esa imagen de todos aquellos encendiendo la llama y esta vez no por el amor a una buena canción y un buen momento, sino por el amor al mundo. Agradecemos a cada uno por esta ofrenda de amor y por la invitación a unirnos a su grupo. Como siempre, estamos muy privilegiados de poder hacerlo. Somos conocidos por ustedes como aquellos de Q’uo. En este momento tomaremos nuestra partida de este instrumento y de este grupo. Dejamos a cada uno, como siempre, en el amor y en la luz inefable del único Creador infinito.
Adonai, mis amigos.
Guerra y paz interior
6 de abril de 2003
Pregunta del grupo: La pregunta de hoy, Q’uo, tiene que ver con lo que parece que muchas personas están sintiendo en estos días porque los Estados Unidos están involucrados en una guerra muy destructiva con Irak. Y parece que, a veces, están llenas de estrés. Que hay más cosas por hacer de las que hay tiempo para hacer. Que muchas personas están sintiendo tristeza, ira, frustración y duda, y que estas cosas simplemente parecen salir a borbotones.
Nos preguntamos si existe una manera de mantener la armonía en tiempos como estos. Si hay una forma de afrontar estas dificultades que nos devuelva a la armonía. Agradecemos cualquier cosa que puedan decirnos acerca de cómo podemos lidiar con los tiempos difíciles que están dentro de nosotros y fuera de nosotros.
Somos aquellos conocidos por ustedes como Q’uo, y los saludamos en el amor y en la luz del único Creador infinito, en Cuyo servicio venimos a ustedes en este día. Deseamos agradecerles por la gran bendición de su compañía y la belleza de sus vibraciones mientras se sientan en este círculo de búsqueda. Les agradecemos especialmente por tomarse el tiempo de esa vida que, por su pregunta, se presenta como muy ocupada y algo difícil. Y aun así han encontrado el tiempo y el lugar para reunirse simplemente a buscar la verdad. Por esto les damos las gracias, pues es una gran bendición para nosotros poder compartir nuestros pensamientos con ustedes y ser llamados a su reunión.
Compartimos estos pensamientos con ustedes con la petición de que, al escucharlos, cada uno sea muy discriminante respecto a aquellos pensamientos que acepta y utiliza como recursos. No les pediríamos que nos consideren autoridades, sino más bien como aquellos con una opinión que nos complace compartir sobre la base de ser amigos y vecinos suyos, no solo en términos de tiempo y espacio, sino en términos de la naturaleza de nuestros seres y del viaje que compartimos. Si son capaces de usar su discernimiento al escuchar nuestros pensamientos, eso nos liberará para poder expresarlos sin temor a infringir el libre albedrío de ninguna entidad.
Nos preguntan hoy acerca de la paz y la armonía que son tan amadas y tan profundamente buscadas entre sus pueblos y que, sin embargo, parecen ser bastante esquivas en ocasiones para muchos de ellos. La descripción de los tiempos como perturbados y del yo como perturbado parece ser esa verdad que yace en la superficie de las mentes de muchos de los presentes. Y ciertamente hace eco de aquellos pensamientos que están en la mente de su gente en general, pues a nivel global el gran clamor de su planeta y de su pueblo es por armonía y paz.
Este instrumento deseaba usar el término “raíces”, y nosotros detuvimos a este instrumento de usar ese término para describir esa energía que está burbujeando. Pues en “raíces” no haríamos el juego de palabras sin intención. Y en verdad deseamos decir que la energía de la armonía y la paz está efectivamente burbujeando desde las propias raíces, desde cada semilla y cada ser viviente que toma su vida del suelo y se vuelve hacia el sol en su segunda densidad. Las energías que se orientan hacia la armonía y la paz son aquellas energías que ustedes poseen en cada célula de su vehículo a nivel físico y también en sus cuerpos más sutiles dentro de los niveles internos.
Existe un instinto dentro de cada chispa de la luz del Creador para el equilibrio de la energía hacia una configuración predeterminada de paz y gozo. El impulso y la energía que nutren esto hacia la manifestación, sin embargo, no es el impulso hacia el gozo o hacia la paz, sino ese instinto que yace en la dirección de la mente enfocada en una sola cosa o, como ha dicho el conocido como V, la disciplina de la personalidad. Así pues, quisiéramos dedicar algún tiempo a discutir este concepto de la configuración predeterminada de gozo y paz.
Es nuestro sesgo, al observar este círculo de entidades con sus hermosos vehículos energéticos resplandeciendo, que vemos con mayor facilidad aquello que yace en lo más profundo, y con menor facilidad aquella parte de ustedes que yace en la superficie. Mientras que dentro de la encarnación física tal como la disfrutan ahora, a menos que el vehículo en el cual disfrutan vivir haya nacido ciego o existan otras dificultades perceptivas de naturaleza sustancial, aquello que llega con mayor facilidad a sus sentidos y a sus poderes de observación es aquello que se ve, se oye, se huele, se saborea y se siente. Las prioridades de su experiencia terrenal, entonces, se enfocan en aquellas cosas acerca de ustedes como entidad que son las menos auténticas o reales. Y sin embargo, es en el nivel de estas estructuras inauténticas e ilusorias, que este instrumento llama realidad consensuada, donde ustedes pasan sus días y sus horas de trabajo.
Y comprendemos que existe toda tentación y toda razón lógica para que cada uno de ustedes se aleje del concepto del yo como alguien cuya mente está puesta en una sola cosa, y esa cosa es el amor del único Creador infinito. Observamos dentro de la mente de este instrumento para encontrar una descripción de esta paradoja y hallamos su experiencia de días largos, ocupados y bien estructurados de labor, en los cuales muchas tareas de diversos tipos son abordadas, organizadas y eliminadas de la lista de cosas por hacer. Esto, dentro de este instrumento, lo encontramos como la fuente de casi ningún estrés, y esto es notable, pues entre su gente existe la tendencia no solo a tener demasiado que hacer, sino también a encontrarse preocupado por el hecho de tener demasiado que hacer, esta clase de energía acumulándose sobre sí misma y creando una sensibilidad cada vez mayor hacia las propias carencias y fracasos para lograr aquello que se ha esperado de uno, ya sea por el yo o por otros.
Dentro de la mente de este instrumento también encontramos esfuerzos constantes hacia el reajuste de la mente, y es en esta dirección que nos gustaría ir al discutir formas de trabajar con la situación que ahora disfrutan, que es, básicamente, un entorno muy bueno para observar, analizar y alterar las prioridades del pensamiento que hacen que su mente y su atención se enfoquen en una cosa en lugar de otra entre los detalles de aquello que está ocurriendo en cualquier momento particular.
En cualquier momento particular una entidad puede estar experimentando una multitud de catalizadores. Hay catalizadores que llegan a los oídos, los trenes que pasan, los teléfonos que suenan. Hay catalizador para el ojo en la vista que pasa y catalizadores para todos los sentidos en aquello que está ocurriendo. Hay catalizador para la mente en aquellos pensamientos que se encienden por las impresiones sensoriales del momento. Y están aquellos pensamientos involucrados con las reacciones a los pensamientos originales que han sido pensados por el yo.
En todo este arreglo, no se ha descrito ningún pensamiento que no haya sido causado por el entorno externo imprimiéndose sobre el ser. La conocida como C estaba expresando su deseo de ir más allá de los pensamientos de ese nivel, de moverse hacia aquellos pensamientos que son auténticos, originales y sus propios pensamientos, moviéndose de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro. De modo que haya una sensación de ser, digamos, como la flor que florece para encontrarse con el viento, en lugar de como el jirón de trapo desgastado que el viento sopla hacia donde quiere, pues en el trapo no hay raíz sino solo material que ha sido golpeado y desgarrado.
Cada uno de ustedes se siente, en ocasiones, como un trapo desgastado, como algo con lo que el viento hace deporte y juega, y de hecho a menudo se siente como si el viento del espíritu los hubiera levantado y dejado en algún lugar donde preferirían no haber sido colocados. Para la mente que está enfocada en el amor del único Creador infinito, la visión de todo lo que llega a través de los sentidos, los pensamientos acerca de esas impresiones sensoriales y los pensamientos que juzgan esos pensamientos sobre las impresiones sensoriales, son vistos como los fragmentos de espuma sobre la superficie de las aguas de la vida que son.
Si el único pensamiento sobre el cual la mente permanece es el amor del Infinito, entonces el ser interior tiene la oportunidad de elegir mantener ese enfoque, no solo en esos momentos de silencio sino también en los momentos dentro del ruido de la cultura, de la guerra, de las condiciones abarrotadas, de las angustiosas cantidades de desigualdad, en un mundo que anhela, tiene hambre y exige una igualdad absoluta.
En su literatura profética, en sus mitos y en sus sagas, existe mucha preocupación por los tiempos de transformación. Dentro de la literatura romana antigua está Ovidio observando las metamorfosis de la naturaleza y de la humanidad. Historiadores áridos han observado el ascenso y la caída de los imperios. Las energías de líderes espirituales como Jesús el Cristo se han enfocado en la transformación de aquello que es material en aquello que es espiritual. Y este instrumento ha seguido una larga línea de estudios de diversas religiones y mitologías y sistemas filosóficos en los cuales este asunto de cómo uno se ayuda a sí mismo a transformarse de los aspectos menores a los aspectos más nobles del yo ha sido ampliamente explorado.
La sustancia de la transformación es la sustancia del despertar de un sueño. Afortunadamente tenemos ese ejemplo muy humilde y accesible del tipo de cambio que todos ustedes enfrentan en este tiempo.
Es un tiempo de transformación, quizá de manera más importante, para su planeta. La misma Tierra que los ha engendrado y nutrido está ahora naciendo, y este esfuerzo y este trabajo van bien. Sin embargo, hay dificultad. La dificultad es crítica en el sentido de que, si el parto continúa yendo mal, será necesario el equivalente a una cesárea, la remoción de porciones de la piel de la Madre Tierra, para que la nueva configuración del cuerpo energético de la Tierra hija tenga espacio para nacer en su forma apropiada y en su disposición adecuada de nexos energéticos.
Es más por el planeta que por las personas que muchos de ustedes han elegido estar en encarnación en el planeta en este tiempo. Fue su esperanza que pudieran, al despertar dentro del sueño de la vida física, convertirse en una persona mágica, una persona capaz de actuar como una entidad cristalina, recibiendo energía, transmutando energía y enviando energía hacia la red de cuarta densidad del planeta Tierra.
Aquello que distrae es siempre un detalle; aquello que los llama de vuelta al recuerdo es siempre la disciplina. Muy pocas veces la naturaleza configura la experiencia de tal modo que sea imposible pasar por alto las señales espirituales. Lo más usual es que las pistas y claves de la espiritualidad estén configuradas de tal manera que puedan ser completamente ignoradas, pasadas por alto, priorizadas por debajo del umbral de la conciencia por los asuntos, detalles y quehaceres del día.
Cada uno es consciente de las figuras espirituales que han indicado a lo largo de la historia que cuando están ocupados, entonces es el momento de levantarse más temprano para poder orar por más tiempo, pues es en la oración donde se realiza el trabajo, más que en esas largas horas diurnas de labor. Esta es una gran clave para aquellos que tienen oídos para oír.
No estamos sugiriendo que las entidades deban levantarse temprano y meditar antes de comenzar el día para poder prepararse, pero sí estamos sugiriendo que la mente de una entidad es aquello que se encuentra en un estado extremo de vulnerabilidad al condicionamiento mental. El poder de la sugestión es grande. Cada entidad ha visto muchos ejemplos de tal sugestión, siendo el más común quizá aquel en el que, cuando una entidad bosteza, quienes están alrededor de esa entidad con bastante frecuencia captan el bostezo y se encuentran expresándose de manera similar.
Así sucede también con los medios de comunicación masiva, la televisión y los periódicos, aquellos agentes de la conciencia de los que J estaba hablando, que intentan crear galletas de la forma correcta a partir de la masa de los pensamientos de las entidades, de modo que las entidades presenten una notable similitud en sus opiniones sobre ciertos temas. Han estado escuchando a una sola fuente y en esa fuente hay una estructura que parece explicar o justificar acciones, y en los detalles de esas acciones no hay fin para los matices de gris, las cuestiones éticas, las causas de tristeza o ira o preocupación de un tipo u otro. Sin embargo, la simplicidad de la solución resulta curiosa. Pues la solución a la conciencia del problema está en el giro de la conciencia hacia el amor del Creador infinito.
No pretendemos esto como un concepto altamente abstracto. Lo pretendemos de otra manera, y les pediríamos que se abran al concepto de que ustedes son la paz y la armonía que buscan, pues son una chispa del gran Pensamiento original del Creador infinito. Digamos que el Creador, en Su infinitud, en Su imposibilidad de ser descrito, es una vibración. Ustedes tienen esa vibración original, que es el amor incondicional, como la base de cada célula de su ser.
Sin ese Pensamiento de amor nada de lo que ha sido hecho habría sido hecho. No es algo que ustedes posean, es su propia naturaleza, y va mucho más profundo que la médula de sus huesos. Está mucho más cerca de ustedes que su respiración. Es mucho más real que las impresiones de los sentidos. Pues es ese impulso y esa chispa sin los cuales no podrían pensar, respirar, ni disfrutar de la existencia o de la conciencia.
Esta naturaleza del principio de la Deidad es el corazón de ustedes, es la verdad de ustedes. Son como la piedra dentro de la cual se oculta la escultura perfecta. Cada detalle, cada tarea, cada deber, cada perturbación, cada guerra va cincelando, golpeando, martillando, sacudiendo y desgastando fragmentos de detritos de aquellas cosas que no son ustedes, comenzando gradualmente a dar forma a esa gema facetada que yace dentro de los detalles de una existencia terrenal ocupada.
¡Qué toscos son los instrumentos del catalizador! Y sin embargo, qué eficaces. Cuando uno comienza a volverse consciente de este proceso de catalizador y experiencia, aprendizaje y transformación, comienza a ser capaz de tomar algunas herramientas para usar que no son tan toscas como los instrumentos burdos de la experiencia externa, las cosas aprendidas por las malas.
Y una vez más, la clave para hacer uso de estos instrumentos más finos, para remover y destilar del yo aquellas impurezas que uno señala y desea ver desaparecer, es la voluntad. Y cada vez que la voluntad se utiliza para elevar al yo desde ese archipiélago de pequeñas confusiones hacia un lugar de actitud y conciencia espiritual donde estos detalles son vistos como detalles como cualquier otro, una carga se levanta de la atención.
Es como si se retiraran las anteojeras de los ojos y, por primera vez, al pedir de uno mismo esta disciplina de la atención, se pudiera comenzar a experimentar los sentimientos no razonados de gozo y paz de los que este instrumento hablaba anteriormente. Pues es nuestra opinión que son los largos años de este instrumento intentando ser disciplinado en regresar la mente al silencio desde los detalles lo que ha permitido gradualmente a este instrumento encontrar una medida de paz que verdaderamente sobrepasa el entendimiento.
El Creador dentro de ustedes, la verdad de ustedes mismos, está feliz de vivir su vida. Tienen dentro de ustedes suficientes impulsos espirituales para moverse a través de su encarnación en un estado de verdadera paz y gozo no diluido. Sin embargo, es algo para lo cual debe darse permiso del yo al Yo. Uno debe darse permiso para estar contento, feliz y bendecido, pues estas no son cosas que estén incluidas en el entrenamiento que su cultura ofrece a su gente.
No se enseña entre sus pueblos que la felicidad es un estado natural, sino más bien que la lucha y la competencia son el estado natural. Y cada uno es consciente de muchas maneras en las que la propia cultura ofrece estas lecciones a quienes están creciendo y aprendiendo.
Siempre es solo el sentido espiritual el que es capaz de liberar los conflictos, las luchas con aquellas cosas que son la verdad de la ilusión, para volver una vez más al asombroso misterio de la Unidad, al amor que es todo lo que ven, a la luz que ha creado todo lo que es, sin parpadear ante aquellas cosas que parecen buenas y que parecen malas.
La vida que se vive es una obra de gran sutileza. Existe un potencial ilimitado para la transformación dentro de la ilusión física, y los límites son liberados, uno por uno, por aquella entidad que está dispuesta a preguntarse a sí misma: “Sí, pero ¿quién soy yo debajo de ese detalle? Sí, pero ¿quién soy yo debajo de esa acción? ¿Quién soy yo? ¿De quién soy? ¿Por qué estoy aquí?”.
Cuando se enfrenten a la desarmonía, puede ser un recurso para ustedes pensar este pensamiento: “¿Quién soy yo? En términos de esa situación que está ‘allá afuera’, ¿cuál es la situación dentro de mí? Si soy una criatura de amor, ¿qué estoy haciendo en esta situación?”. Mirar una situación tal como se la ve y reaccionar desde afuera hacia adentro suele ser menos que útil. Contemplar una situación desde adentro hacia afuera es encontrar el amor dentro de esa estructura particular y luego ser el defensor, el protector y, si es necesario, el expresor de ese amor.
Sea lo que sea aquello que contemplen, quienquiera que se acerque a ustedes pidiendo una reacción, intenten, si pueden, dejar esa situación, esa relación, ese momento, en un estado un poco mejor del que lo encontraron, con un poco más de amor, un poco más de comprensión, un poco más de la libertad del Creador en la atmósfera.
En casi cualquier situación es fácil perder la afinación de la mente que es esa afinación de ustedes mismos que mantiene el recuerdo de que el “yo” de ustedes es un “yo” que es mucho más que la cáscara de la personalidad y ese yo que vive la vida superficial. ¿Quién está viviendo realmente su vida? La Conciencia Infinita desearía vivir su vida. Es cuestión de apartarse de Su camino.
Aquellos que permanecen en silencio pueden ser quienes poseen la mayor sabiduría. Aquellas voces que hablan más fuerte en su sociedad bien pueden ser las voces que ofrecen la confusión más profunda. En consecuencia, alentamos su apetito por el silencio. Alentamos el zambullirse en ese silencio vigoroso que es el lenguaje del único Creador infinito y el ir tan profundo como puedan, por tanto tiempo como puedan, siempre que puedan.
Si solo tienen treinta segundos, o dos minutos, o cinco, pueden visitar la puerta de entrada a la infinitud inteligente. Tómense el tiempo siempre que puedan para liberar su cuerpo energético de sus diversas restricciones, para refrescarlo, abrirlo, y cuando se encuentren en el corazón abierto, los alentamos enormemente a permanecer allí un rato con ese único gran Pensamiento original que es el amor mismo.
Descansen en el amor que yace dentro del corazón y sepan que es la verdad de ustedes, es su yo más profundo. Y luego sigan adelante con su armadura de luz, sabiendo que aquellas cosas que son de origen terrenal se expresarán como deben y que todas las cosas que viven morirán y todo lo que pasa de la ilusión volverá una vez más a entrar en el ser. Descansen en esos ciclos que yacen más allá de los sentidos. Descansen en ese misterio que yace más allá de la mente.
Para que ocurra el aprendizaje personal y para que puedan realizar su servicio, siempre estamos felices de unirnos a ustedes en su meditación a fin de profundizar ese estado de meditación que puedan disfrutar. Y hay muchas entidades en los mundos invisibles que están atentas a aquellos que buscan en diversas direcciones.
En consecuencia, se trata de conocer aquello que son y aquello en lo que creen y luego pedir ayuda a aquellas estructuras dentro de las cuales se sientan cómodos pidiendo. Este instrumento llamaría a esa ayuda angélica. Otros describirían a diversas entidades de diversos niveles de los planos internos con distintos nombres técnicamente más precisos. Nuestro punto es simplemente que hay una ayuda energética tremenda para aquellos que se han vuelto claros respecto de qué es lo que buscan, quiénes son y por qué han elegido la vida en este tiempo.
Muévanse hacia un sentimiento de la mayor conciencia posible del yo. Pidan la ayuda que está allí. Y luego encuentren ese coraje que libera al yo en un estado de completa vulnerabilidad para enfrentar el siguiente momento sin preconcepción.
Yo soy Q’uo. Una vez más agradecemos a cada uno de los presentes por invitarnos a unirnos a ustedes en su círculo de búsqueda. Siempre estamos llenos de gozo por poder unirnos a este grupo y esperamos, como ustedes dirían, estos encuentros, aunque “esperar” quizá sea un término inapropiado, pues vivimos como un solo ser, en un solo tiempo, en todos los tiempos.
La ilusión que ahora habitan es una que juega un truco, por así decirlo, para que puedan realizar cierta danza, hacer cierta elección, entregarse en amor y avanzar un paso más en su unión con el Todo.
En este momento tomaremos nuestra partida de este instrumento y de este grupo. Dejamos a cada uno, como siempre, en el amor y en la luz del único Creador infinito. Somos conocidos por ustedes como aquellos de Q’uo. Adonai, mis amigos.