Donde el Yo se Encuentra con el Proceso
18 de mayo de 2003
Pregunta del grupo: Nuestra pregunta de esta semana tiene que ver con cómo podemos mantener nuestros centros espirituales en nuestro deseo de buscar en un sentido espiritual, cuando hay tantas cosas en el mundo que nos rodea a las que parece necesario prestar atención de manera muy enfocada, ya sean los hijos que estamos criando, la familia con la que nos relacionamos, el trabajo que realizamos o los amigos con quienes deseamos interactuar. Nos gustaría cualquier información que Q’uo pudiera darnos acerca de cómo mantener este equilibrio entre las cosas mundanas que parecen ocupar tanto de nuestro tiempo y atención y las cosas espirituales para las cuales tenemos que esforzarnos tanto en encontrar tiempo.
Somos aquellos conocidos por ustedes como el principio de Q’uo, y los saludamos en el amor y en la luz del único infinito Creador, en cuyo servicio estamos. Permítannos decir qué gran privilegio y placer es para nosotros poder compartir su círculo de búsqueda y que se nos pida compartir también nuestras opiniones respecto al equilibrio de la vida ocupada entre los dos mundos del hacer y del ser. Para que podamos hablar libremente, les pediríamos una cosa, y es que ejerzan la discriminación más rigurosa al escuchar los pensamientos que compartimos. No somos autoridades, sino más bien sus vecinos, sus amigos, sus hermanos y sus hermanas. Quizá hemos caminado, en su manera de pensar, más millas a lo largo del camino de la evolución espiritual, pero no somos quienes poseen opiniones infalibles, sino más bien quienes son como ustedes: peregrinos en el camino, aquellos que buscan la verdad. Por lo tanto, para tener la seguridad de que no estamos infringiendo el libre albedrío de nadie, apreciaríamos mucho que utilizaran la máxima discriminación al juzgar si los pensamientos que compartimos pueden tener algún uso para ustedes. Si no lo tienen, por favor déjenlos atrás.
Observamos dentro de la mente de este instrumento el matiz de la experiencia sobre la cual preguntan en esta sesión y vemos que este instrumento, como todos los que están en esta sala y, de hecho, dentro de su cultura, tiene una marcada tendencia a encontrarse físicamente quedándose sin tiempo, no solo de vez en cuando, sino en cada día, antes de que se termine la lista de cosas que esperaba realizar en ese día. Y, en efecto, a menudo en la mente de este instrumento vemos la resignada certeza de que un día duro y productivo puede pasar completamente lleno de arduo trabajo sin siquiera comenzar a tachar un elemento de la lista de aquellas cosas que el instrumento pensó que iba a hacer ese día. En verdad, la ilusión es bastante eficiente en crear cada vez más confusión y cada vez más catalizador para el crecimiento, el aprendizaje y el servicio. Como ha dicho aquel conocido como V, el universo está haciendo su trabajo.
Sentimos que cada entidad crea, antes de la encarnación, un plan para que aquellos temas de elección dentro de la encarnación que está por venir queden establecidos como predeterminados, como marcadores recurrentes dentro de la experiencia de vida. Cualquiera que sea la lección de servicio, cualquiera que sea la lección de aprendizaje, estas cosas se proveen como si fueran alimento. A veces el alimento es fruto negro y amargo, o así puede parecer dentro de la vida física. Y, sin embargo, este fruto es aquello que se valora en términos de su eficacia para colocar la esencia dentro de la entidad en situaciones en las que los temas de la encarnación pueden ser explorados y aquello que M llamó los procesos de la evolución espiritual puede tener lugar en cualquier nivel.
Ciertamente, la mayor parte del trabajo sólido y serio de la evolución espiritual se realiza con intención consciente. Pero, en su mayor parte, en cuanto al contenido y la sustancia del trabajo realizado, ese trabajo se lleva a cabo por debajo del nivel de la conciencia, alimentado por la intención como si la raíz o la fuente del flujo estuviera dentro de los mundos mental/emocional/espiritual, por así decirlo, pero brotando hacia la vida en términos de experiencia, intuición, contenido de sueños, etcétera. En consecuencia, parecen existir fuentes de acontecimientos de cierto tipo que periódicamente, o quizá constantemente, siguen llegando, siguen brotando. Y junto con esas salpicaduras del agua del catalizador vienen salpicaduras de los minerales dentro de esa agua, que son las emociones conectadas con los acontecimientos que están ocurriendo, de modo que, a medida que ustedes, como alma, están floreciendo, estas lluvias de catalizador y emoción llegan para alimentar el suelo fértil de su aprendizaje. Tienen toda oportunidad de cultivar esa cosecha de conocimiento, esa cosecha de realización, lo que este instrumento llamaría “comprensión profunda”, que estos temas que se arremolinan una y otra vez en la experiencia de vida ayudan a explorar.
Demos ahora un paso atrás respecto a esta consulta y miremos a la entidad que cada uno de ustedes es y cómo esa entidad experimenta, o no experimenta, lo que ve y almacena en la memoria. Ni el presente ni el pasado están en el tipo de enfoque nítido que parecen tener dentro de la ilusión física. El conocido como D ha señalado que no vemos con nuestros ojos ni oímos con nuestros oídos. Más bien, hay una especie de compuesto que está formado en gran parte por una visión preasumida, que llena el trasfondo de la mayoría de los órganos de conciencia de las entidades. Pero uno no lo está viendo con claridad; de hecho, puede que no note gran parte de aquello que está observando debido a la manera en que la mente recibe los datos y los forma en una imagen.
La estructura de la memoria, de manera similar, es tal que la memoria verdadera está siendo cosechada hacia la esencia de cualidad del alma o el yo superior de cada entidad, y solo la sombra de la experiencia, o digamos una copia de los datos, permanece dentro del biocomputador de la mente. En consecuencia, mucho de lo que inunda la conciencia es el resultado de información deficiente o, en realidad, incorrecta. Por lo tanto, la tarea de desenredar los propios órganos de percepción de las preasunciones es difícil, es una tarea de toda la vida y no puede realizarse sin ayuda.
Animamos a cada uno, en este sentido, a perseguir aquellos recursos que ayuden a permitir que la mente reevalúe cada preasunción que pueda encontrarse dentro de ella, evaluándola nuevamente en cuanto a su exactitud, su lugar dentro del sistema de valores que disfrutan, y así sucesivamente, dándose a sí mismos la oportunidad de mirar de nuevo todas aquellas cosas que están bastante seguros de haber observado ya y sobre las cuales han llegado a una opinión establecida. Siempre hay nueva verdad para ustedes en las situaciones que los desconciertan. Siempre hay una gran cantidad de crecimiento fértil que puede ocurrir con bastante rapidez al comprender cierta estructura que resulta desconcertante, como el desafío de la crianza de los hijos del que hablaba el conocido como M.
El instinto es suponer, ya que uno está dentro de un cuerpo físico y parece bastante obvio que uno es una entidad limitada y debe cuidar de sí mismo como entidad frágil y limitada, que uno debe ser fuerte, debe ser firme, debe estar en guardia en todo momento. En un nivel, esto es completamente y absolutamente cierto. Dentro de la ilusión, en términos de pares adicionales de manos, cuando hay un solo padre o madre en una casa con hijos, esas manos necesitan físicamente estar pendientes de esos hijos, haciendo lo que necesita hacerse por ellos, y así sucesivamente.
Sin embargo, su pregunta se refiere al estado mental dentro del cual pueden realizarse estos deberes tan queridos por el corazón. No son las tareas en sí mismas, según observamos alrededor de este círculo, las que parecen estar perturbando la mente de ninguno dentro de este grupo. Cada entidad dentro de este grupo parece tener un fuerte rayo amarillo, o presencia física/ambiental. Esa energía fluye bien. No hay resentimiento por el tiempo de trabajo, ni desagrado por aquello que se está haciendo, que sea un obstáculo para disfrutar ese tiempo de labor al que cada uno se ha comprometido.
Más bien, la experiencia de cada uno es que el hacer físico que consume el tiempo dentro del día también parece consumir ese espacio dentro de la mente, el corazón y el ser que es espacioso y tiene esa sensación de comodidad y seguridad emocional que brinda ese punto de vista lleno de alegría, animado y simplemente disfrutando, lo que este instrumento llamaría divertirse con lo que sea que uno esté haciendo. Una vez que una entidad ha pasado por esas reexaminaciones de las configuraciones predeterminadas de la mente, por así decirlo, entonces quizá está más en contacto con el lugar donde el yo se encuentra con el proceso de la evolución espiritual hoy, en este momento, en este instante.
Entonces el alma puede comenzar a volverse consciente de su elección de puntos de vista. La elección no es lo que parece, pues no es la elección entre una perspectiva mental y otra. No es una elección que pueda fijarse en pensar de una manera o disciplinarse para comportarse de cierta forma. Más bien, es una creciente conciencia de que el yo es mágico y que el entorno del yo también es mágico. En la realización de la profundidad de ese yo mágico llega la comprensión de que gran parte de lo más importante de ustedes, tal como se ven a sí mismos y a sus dones, es impersonal; que están viviendo una vida personal quizá con un 20% de su energía y viviendo una vida imperecedera e impersonal con la gran mayoría de la energía vital que está invertida dentro de la envoltura de la personalidad que las entidades identifican como cada uno de ustedes.
Son mucho más de lo que parecen. Y mucho de lo que cada uno parece ser es solo la sombra de la esencia de los dones que están brotando de esa fuente de catalizador y emoción. Cada uno ofrece tantos dones de los que no es consciente a lo largo de cada día. Dentro de la confusión y el tumulto de la carrera diaria, el horario abarrotado, las tareas interminables, no hay fin a la interacción que cada uno tiene con todas las subdensidades internas de esta experiencia particular que disfrutan en este momento. En el nivel donde el recurso de la intención es más eficaz, la intención puede establecerse de tal manera que convoque ayuda que no se ve y que es la otra cara de la historia de esa personalidad física que es carne y hueso, tiene solo dos manos y debe ser responsable. Esta ayuda no tiene manos, no tiene pies y, en su mayor parte, no tiene voz. Esta ayuda es única en su patrón, su estructura y su forma de comunicarse con ustedes. Pues cada uno de ustedes es una clase muy especial y excéntrica de “bola de energía” que atrae hacia sí, debido a su belleza, entidades de los planos internos que este instrumento llamaría angélicas, que desean ayudar. Desean ayudar con dones de presencia espiritual, inspiración, risa, sanación y cualquier número de subrayos invisibles pero muy reales de ese sol de amor, ese Logos de amor incondicional e infinito. No ayudarán a hacer más tareas más rápidamente, sino que la ayuda, cuando se recuerda, es como esa bendición que cae como lluvia sobre el alma sedienta, suavizando y lavando el ácido corrosivo del catalizador y ofreciendo el bálsamo sanador, el toque interior de esa compañía que toca el corazón, entra en el corazón y se asienta allí, extendiéndose como el bálsamo de Galaad con la sensación de que todo está bien; en medio de este caos, todo está bien.
En un momento, este instrumento tenía un lema colgado en su pared que decía: “Bendice este desorden”. Y encontramos que las energías involucradas en este sentimiento contienen una buena parte de la energía de la que estamos hablando: esa sensación de que puede parecer que estoy solo y, sin embargo, no lo estoy; esto puede parecer un desorden y, sin embargo, es una bendición; esto puede parecer confusión y, sin embargo, todo está bien. La clave para este tipo ampliado de conciencia es el recuerdo. Es muy útil, como dijo el conocido como T, colocar dentro de la conciencia pequeños recordatorios que traigan la mente de vuelta a las preguntas vitales: “¿Quién soy y qué estoy haciendo aquí?” Muy a menudo, “¿Quién soy?” es una pregunta muy provocativa y muy directa. “¿Soy la madre? ¿Soy el buscador? ¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo aquí?” Generalmente, cuando se hace esa pregunta es en el contexto de una relación. Y podemos decir que un atajo hacia la respuesta de la segunda pregunta es saber que el amor es siempre la razón por la que cada entidad está en una situación dada en un momento dado. En consecuencia, la pregunta se convierte en: “¿Dónde está el amor en este momento y cómo puedo dar testimonio de él?” Cuando llega esa realización, la acción que sigue lleva consigo la energía del crecimiento del alma. Pues al tratar con las cuestiones prácticas de la pequeña y significativa vida, las bases fundamentales de esa vida han sido invocadas y, en consecuencia, el cuerpo energético se equilibra dentro de la conciencia de identidad y propósito.
Nos damos cuenta de que es muy fácil perder de vista esta identidad y este propósito como algo fundamentalmente espiritual y, en consecuencia, si hay señales audibles durante el día, como el recuerdo de este instrumento de los silbatos del mediodía y las campanas que marcaban el comienzo y el final de los períodos de clase o los sonidos del reloj al marcar una hora, este tipo de sonido es un buen disparador para colocarlo dentro de uno mismo, de modo que cuando se escuche ese silbato del mediodía, haya un momento de memoria y recuerdo de quién eres y por qué estás aquí. Es tremendamente centrador tener esos momentos de rememoración y, en verdad, no necesitan durar más que un segundo o dos, pues para el alma que está deseosa, la posibilidad de regresar a ese lugar de recuerdo provoca una respuesta rápida y ansiosa.
Dentro de cada entidad existe un vínculo entre aquello que es medible y aquello que no lo es. Dentro del mundo medible, dentro del mundo diurno de la conciencia, las entidades tienen la oportunidad de elegir qué desean intencionar. Es una elección que luego puede mantenerse en el recuerdo, en la intención. Si, por ejemplo, uno entra en el estado de sueño con la intención de recordar los sueños y explorarlos, esa intención comienza a cobrar fuerza a medida que se utiliza el nuevo recurso. Si uno se va a la cama y coloca un vaso de agua junto a la cama y luego, sosteniendo ese vaso, coloca la intención dentro de esa agua pidiendo lo que este instrumento llamaría al alquimista interior que provea aquellas cosas que se necesitan para el día siguiente, y luego se toma el tiempo simplemente para beber esa agua en acción de gracias, alabanza y gratitud por los dones recibidos, esa intención pone en movimiento energías poderosas que utilizan la naturaleza cristalina del agua para magnetizar la intención. Cualquier oportunidad que tengan como entidad para recordar tales intenciones es importante para ustedes. Al simplemente pensar en ellas, cada pensamiento impulsa la intención más profundamente dentro de los procesos subconscientes que son poderosos para prevalecer en el desarrollo de claridad espiritual dentro de la vida de cada uno.
Recuerden que el yo profundo está viendo un tipo diferente de luz. El yo interior ya mora dentro de ese estado de conocimiento que existe en todas las densidades excepto la suya. Las plantas y los animales habitan en un estado de conocimiento completo de que todo es uno, de que todo está en armonía, de que todo se está desarrollando como debe. Aquellos dentro de los reinos angélicos de su planeta también están llenos de esta conciencia. Es dentro de la ilusión física, que está hecha con la luz de fotones, átomos, moléculas y gran cantidad de lo que llaman espacio, creando esta vasta ilusión que ahora disfrutan, donde el poder está limitado dentro del cuerpo físico. Dentro de la mente, está operando como segunda densidad, como cuarta densidad, en un estado de unidad y conciencia de la conciencia infinita. En esa luz no hay espacio. En esa luz hay más paz. En esa luz que es la mostrada por el amor incondicional del corazón abierto, las tensiones que los enrollan como un resorte se liberan suavemente y repetidamente a medida que los momentos de recuerdo giran en círculo y se puede tomar una respiración profunda hacia adentro y hacia afuera, llevando oxígeno a la mente, trayendo recuerdo a la intención. No hay acción física que sea inmune a la conciencia que anhela recordar la vibración del amor incondicional. En la búsqueda de ese gran Pensamiento original de amor, la búsqueda misma desarrolla su propia respuesta dentro de ustedes, de modo que al buscar, la respuesta ya reside dentro del corazón abierto.
En este momento dejaremos descansar a este instrumento, pues sentimos que quizá hemos dicho lo suficiente sobre este tema como para generar otras preguntas y, en consecuencia, dejaremos ahora este instrumento y transferiremos el contacto al conocido como Jim. Agradecemos a este instrumento y lo dejamos en amor y en luz. Somos aquellos conocidos por ustedes como Q’uo.
Yo soy Q’uo y nuevamente saludamos a cada uno en amor y en luz a través de este instrumento. En este momento es nuestro privilegio ofrecernos en la capacidad de responder a cualquier otra pregunta que pueda permanecer en las mentes de los presentes. ¿Hay alguna pregunta breve en este momento?
J: ¿Puedo preguntar algo que surgió en la canalización? Parece que uno puede prepararse para el día siguiente pensando en lo que va a hacer antes de irse a dormir por la noche. En otras palabras, dejar que se resuelva a través de los sueños. ¿Hay algo más que pueda decirse al respecto, acerca de la función del sueño y cómo se puede enfocar mejor la atención en él para usarlo para trabajar, servir y crecer? Si no hay otras preguntas, me interesaría escuchar más sobre eso.
Yo soy Q’uo y estoy al tanto de tu pregunta, hermana mía. Es conveniente, si uno desea trabajar con los sueños, que efectivamente se prepare para hacerlo. Pues al trabajar con los sueños, uno está trabajando con la porción más profunda de la propia mente consciente y subconsciente. En este nivel de conciencia hay una percepción de la experiencia como un todo. Existe la unificación de aquello que parece fragmentado para la mente consciente, que reside en las porciones más profundas de la mente. Y a medida que son capaces de trabajar con esta parte de su propia mente, desarrollan un patrón o relación que puede construirse, expandirse y en la cual se puede confiar en todos los esfuerzos futuros. Es conveniente, por lo tanto, por así decirlo, convencer a la mente subconsciente de que realmente desean buscar ese tesoro que tiene para ofrecer. Esto puede lograrse mediante cosas simples que se repiten; es decir, hacer la sugerencia a la mente consciente, a ustedes mismos, como parecería, de que al retirarse por la noche y entrar en ese estado llamado sueño, desean recordar los sueños que siguen y que efectivamente se han preparado para trabajar con estos sueños colocando, junto a su lugar de descanso, el utensilio de escritura necesario y papel o cuaderno en el cual puedan registrar el sueño al despertar. Quizá, a medida que se vuelvan más hábiles en este trabajo, una o dos o más veces durante la noche podrán escribir el sueño en el cuaderno, de modo que cuando despierten por la mañana haya un registro escrito que, por así decirlo, estimule su memoria y les permita acceder a más información al comenzar a reflexionar sobre el sueño, a pensar en él y a registrarlo.
Registren todas las impresiones que lleguen a ustedes en ese momento y, cuando tengan más tiempo más adelante en su rutina diaria, quizá puedan meditar sobre el sueño, su imaginería, su mensaje y su importancia. Si son capaces de hacer este tiempo dentro de su rutina diaria para este proceso, entonces encontrarán que la mente subconsciente ofrece cada vez más simbología, más información, que pueden usar para abrir, por así decirlo, otras puertas dentro de su mente que también contienen información pertinente a su pregunta.
En este momento nos despediremos de este instrumento y de este grupo. Somos aquellos de Q’uo. Dejamos a cada uno en el amor y la inefable luz del único infinito Creador. Adonai, amigos míos, Adonai.