Confederación

21 de Diciembre de 1975 A

Yo soy Hatonn. Ahora estoy con este instrumento, y por un breve tiempo hablaré utilizando este instrumento.

Les hablamos una vez más porque hay cosas que deseamos decirles que no se aplican a todos aquellos que están en el grupo más grande. Porque siempre, amigos míos, hay diferentes personas en distintos niveles de comprensión. Y no hablamos más allá de los oídos de quienes escuchan, pues eso solo produce confusión.

A ustedes les hablamos de pastores. Porque verdaderamente pueden mirar su pequeño mundo como si estuviera compuesto por aquellos que necesitan cuidado y aquellos que pueden brindarlo. Les hablamos de la compasión del pastor. ¿De dónde proviene la compasión? ¿Qué los inspirará a la compasión del pastor con sus ovejas?

Les pedimos que recuerden que el universo no es mortalmente serio, sino más bien un universo de amor y alegría, de ligereza y de risa. No es necesario que sean tan mortalmente serios como para insistir en una compasión absoluta dentro de ustedes mismos. Es suficiente, amigos míos, si aceptan un cierto deseo alegre de fingir, digamos, ser de alguna manera similares a un pastor compasivo.

No están intentando engañar a las ovejas para que piensen que ustedes son compasivos. Están intentando engañarse a ustedes mismos, pasando de una condición de ilusión a una condición de realidad.

Saben, amigos míos, que no pueden obligarse a golpes a entrar en este estado de pastor. Sin embargo, deben pastorearse a ustedes mismos, suavemente, con persuasión y con humor. Pueden actuar de manera similar a aquello que considerarían compasivo y lentamente descubrirán que no están actuando. Pero permítanse esa imperfección de ambición que existe dentro de la ilusión. Porque están aprendiendo, amigos míos.

¿Qué los diferencia entonces de las ovejas, que también están aprendiendo? Existe una línea amplia que las ovejas no pueden cruzar, y esa línea es el deseo de saber. Las ovejas serán guiadas, y si se pierden, deben ser encontradas. Pero los pastores, amigos míos, tienen el deseo de saber, para poder servir.

Este deseo suyo de conocer al Creador y de servirle, este deseo es todo lo que necesitan para estar en el camino del pastor. Síganlo con alegría y humor, pues ser mortalmente serios hará que tropiecen.

Creo que el período de preparación para el conocido como H ha sido completado satisfactoriamente. Y así transferiré. Yo soy Hatonn.

Yo soy Hatonn. Estoy una vez más con este instrumento. Hemos tenido algunas dificultades, sin embargo continuaremos a través de este instrumento.

Como todos saben, actualmente nos encontramos dentro de un tiempo, o podríamos decir, una estación de su año, y esta estación es una de grandes expectativas de gran alegría y amor. La estación de la que hablamos es la de lo que ustedes llamarían cristiana, la celebración del nacimiento del niño Jesús. Y de él deseamos hablar.

Jesús, como ustedes lo llaman, fue un ser que residió en el planeta Tierra con el propósito de demostrar una manera correcta, podríamos decir, de vivir, una manera correcta de amar. Amigos míos, este gran maestro no murió por ustedes. Él demostró que en realidad no existía la muerte. Porque sin importar cuánto pudieron torturarlo y mutilar su cuerpo, él fue capaz de vencer a sus opresores con amor. Y con ese mismo amor pudo demostrar a todos el gran poder contenido dentro de su amor: el poder sobre la vida y la muerte, el poder sobre la naturaleza.

Amigos míos, puede que se les haya enseñado que su muerte fue necesaria para liberarnos de nuestra esclavitud y de nuestros pecados. En un concepto como este también hay verdad, pues ¿acaso la realización del poder del amor no es redención? Amigos míos, la respuesta es el amor. La realización del amor es en verdad su redención. Así, en realidad, la muerte física no fue su redención, pues todos los seres han experimentado esto. Pero el despertar a las habilidades y al poder dentro del concepto del amor, en verdad, fue su salvación.

Nosotros, de la Confederación de Planetas, afirmamos que existimos en la misma dimensión que este gran maestro. Sin embargo, no reclamamos derecho sobre sus logros, pues debemos reconocer que el gran maestro conocido como Jesús fue uno de los más grandes maestros que hemos encontrado, o que ustedes han encontrado. Y él todavía está presente en su planeta, en forma de conciencia y residiendo sobre las vibraciones espirituales que son canalizadas hacia las personas del planeta Tierra. Él es su maestro asignado, y nosotros somos sus ayudantes asignados. Esta es nuestra afirmación. Acéptenla si así lo desean.

Nos damos cuenta de que este punto, para muchos, ha sido el punto de nuestra información que ha resultado inaceptable o controversial, podríamos decir. Pero recuerden, amigos míos, la historia que les hemos contado sobre el amor del maestro Jesús: el amor, amigos míos, es lo que es importante. Con él, ustedes pueden discernir la verdad. Conozcan el amor que poseen. Aprendan a comprender esto. Y a través del conocimiento encontrarán la capacidad de canalizar las habilidades contenidas dentro del amor. En ese momento, amigos míos, una vez que hayan dominado el concepto del amor, amigos míos, una vez que comprendan este concepto, ¿no serán también capaces de lograr aquello que el gran maestro Jesús nos demostró?

Este es el propósito, amigos míos. El amor fue el ingrediente que causó, o podríamos decir, hizo posibles estos logros. No el ser mismo en forma física, sino el amor dentro del ser. Ese amor también está dentro de ustedes. Está dentro de todas las cosas. Acepten esto, amigos míos: el amor lo es todo. El amor es omnipotente. El amor es Jesús, y el amor son ustedes. Y todos juntos, todos estos amores combinados, todos estos seres combinados, son el Creador. Del Creador hemos venido, y somos manifestaciones de Sus pensamientos de amor. Su amor, siendo igual para todos, permite que todos alcancen lo mismo.

Cada ser alcanzará estas grandes alturas de conciencia. Sin embargo, cada ser las alcanzará cuando así lo elija. Piensen en esto, amigos míos. No se vean a ustedes mismos como gobernantes omnipotentes o maestros. Vean a todos, a todos los seres que han conocido o que conocerán alguna vez, como siendo estos maestros y gobernantes y supervisores de la creación y de sus habitantes.

Ha sido un privilegio hablar con ustedes una vez más esta noche. Y en el espíritu de la temporada, pensamos que estos conceptos serían bastante apropiados. Y deseamos a todos una amorosa y feliz Navidad. Adonai vasu borragus.