Confederación

22 de Febrero de 1976

Yo soy Hatonn. Saludos, mis amigos, en el amor y la luz de nuestro infinito Creador. Es muy grato ver a este grupo esta noche y poder hablar con ustedes. Y para algunos a quienes no hemos visto durante un largo período de tiempo, extendemos nuestra gratitud por su presencia.

Estas reuniones, como ustedes saben, tienen un propósito, y ese propósito es ayudarles en su crecimiento intelectual, para que su intelecto pueda mantenerse al ritmo del conocimiento espiritual que obtienen a través de la meditación. Es nuestra firme convicción que la información intelectual que compartimos con ustedes es de gran beneficio en su camino. Cada persona debe elegir el camino que desea seguir. Y cada persona, al elegir ese camino, debe darse cuenta de que el camino que ha elegido lo llevará al punto final de intersección con todos los demás caminos, el punto de unidad.

Considérenlo, si lo desean, como una rueda, con un número infinito de radios. Cada radio es un camino completamente diferente, sin embargo, todos están conectados al mismo centro. Todos los radios se extienden desde un único centro, así como todos los caminos provienen del Creador.

Todos los caminos vienen, y todos los caminos van, hacia nuestro Creador en todo momento. Nosotros, de la Confederación, hemos elegido asistir a las personas del planeta Tierra a través de medios como estos, pues sentimos que es nuestro medio más eficiente de ayudarles. Si mostrásemos prueba física de nuestra existencia, o si realizáramos los llamados milagros para ustedes, entonces estaríamos probando algo dentro de la ilusión. Y, mis amigos, enfatizamos que deben ir más allá de la ilusión en la cual han elegido vivir en este momento. Cualquier cosa que aparece dentro de la ilusión es eso: una ilusión. Aunque la ilusión pueda parecer tener gran realidad para ustedes, y gran propósito, no deja de ser una ilusión proyectada por su conciencia.

Mis amigos, no deseamos probar nada. Solo deseamos ser conocidos; y para conocernos, y para conocer al Creador, deben trascender la ilusión a través de la práctica de la meditación, y aprender y conocer la realidad. Realidad infinita, mis amigos. Nunca conocerán todas las cosas mediante el intelecto, sin embargo, todas las cosas, aunque sean infinitas, son conocidas por ustedes dentro de su espíritu.

Dentro de su espíritu, tienen el conocimiento de todos los tiempos y de todas las experiencias. Dentro de su espíritu, yace la realidad. Y dentro de la realidad no hay nada más que amor. Y el amor, para ustedes, mis amigos, es un concepto que han malinterpretado en gran medida en su intelecto. Sin embargo, dentro de su espíritu es puro. Es santo, sagrado e infinito. Cuanto más amor sean capaces de manifestar, o podríamos decir, cuanto más amor proyecten en su ilusión presente, más se desvanecerá la ilusión y aparecerá la realidad.

La realidad en sí misma puede ser una ilusión, pero hay una cosa, por encima de todas, que verdaderamente puede saberse que existe. Y a lo largo de nuestras experiencias hemos encontrado solo un aspecto estable. Ese es el amor. Es todo el mundo. Está a tu alrededor. Está dentro de ti. Es infinito, y es todas las cosas.

Transferiré esta comunicación. Yo soy Hatonn.

Yo soy Hatonn. Ahora estoy con este instrumento, y nuevamente les saludo en el amor y la luz del Creador. Mis amigos, está escrito en sus obras sagradas que el hombre que da todo lo que tiene a los pobres y entrega su cuerpo para ser quemado, si no tiene amor, no vale nada. Es importante, mientras intentan seguir el camino espiritual, que mediten continuamente sobre la naturaleza del amor. El amor en acción —lo que se llama servicio— es en verdad la más alta de todas las manifestaciones de luz entre sus pueblos. Sin embargo, el servicio sin amor no vale nada. Y la persona que intenta servir sin el corazón claro y lleno de luz manifestándose como amor, está frustrando sus propios propósitos.

Mis amigos, no es fácil llegar a una comprensión de lo que es el amor, pues entre sus pueblos el amor ya ha sido nombrado por tantas emociones menores y estados mentales, y ninguno de estos es amor. Cuando decimos que el amor es todo lo que hay, esto comienza a darles una idea de la escala en la que hablamos. Si pueden imaginar la fuerza total del sol cayendo sobre ustedes, e imaginar que ese sol cae de manera igual y total sobre cada entidad, cada brizna de hierba, moviendo cada partícula de aire y bendiciendo el crecimiento de cada planta, esto comienza a mostrarles la fuerza y la imparcialidad del verdadero amor.

Si desean amar, mis amigos, no simpatizen ni juzguen. Es bien sabido que no deben juzgar, y cada uno de ustedes ya intenta hacerlo. Fomenten esto en ustedes mismos, en el mayor grado posible. Y también eviten ser lo que este instrumento llamaría un “corazón sangrante”. No simpatizen. No se pierdan en la emoción, pues el amor no es emoción, y el servicio emocional a menudo es un servicio “humano”, y no el servicio del amor.

Más bien, mis amigos, hagan lo siguiente si desean amar: tomen a la entidad a la que desean amar, y conviértanse en esa entidad, no para simpatizar ni para condenar, sino para convertirse totalmente en esa entidad. Permitan realmente que su conciencia resida dentro de esa persona. Hagan esto con cuidado, en silencio, completamente. Si lo necesitan, imaginen su cuerpo encajando en el cuerpo de la otra persona. Hagan de esto una identificación completa. Y luego, muevan esta conciencia de regreso a su propio cuerpo. Dejen que los hombros se encuentren con sus hombros, la cabeza con su cabeza. Sientan la unión de dos entidades que en verdad son una. El amor es uno.

Ustedes saben que eso es unidad, sin embargo simpatizan y condenan, y permiten que su corazón humano gobierne aquello que debería fluir libremente siempre, sin impedimento alguno, sin importar cómo ustedes, como personas dentro de la ilusión, se sientan acerca de otra persona dentro de la ilusión. ¿No saben acaso que ustedes son ministros, cada uno de ustedes? Ministros de luz, como lo son todas las personas. A través de sus ojos brilla la luz del Creador. Si desean permitir que sus sentimientos internos cierren esa luz, entonces solo mostrarán amor verdadero a unos pocos elegidos. Y al hacerlo, limitan ese amor.

Esta es una lección difícil de aprender, pero es verdadera. Puede hacerse. Y podemos decirles que, en la medida en que sean capaces de hacer esto, incluso parcialmente, mis amigos, incluso muy parcialmente, iluminarán una gran, gran porción de espacio dentro de las esferas más sutiles de la vibración planetaria. Han oído hablar de la búsqueda de un hombre honesto, o de unos pocos hombres justos, para que toda una comunidad pudiera ser salvada. Mis amigos, esto se debe al hecho de que una sola fuente de luz puede iluminar una gran cantidad de oscuridad.

Ustedes hacen una gran diferencia. Puede que no lo parezca en este plano, pero en verdad es así. Aquello que hacen es de suma importancia, no solo para ustedes sino para la vibración planetaria. Volvemos una y otra vez a la meditación, y es porque la luz que buscan manifestar, esa luz del amor verdadero, no puede venir de ustedes, sino a través de ustedes. Solo a través de ustedes, mis hermanos y hermanas, fluyendo a través de ustedes como el sol fluye hacia el árbol, para que el árbol pueda dar su fruto, para que todos puedan alimentarse de su sustancia.

El fruto de su árbol no es algo físico, pues ustedes tienen una alta capacidad emocional, mental y espiritual, y aquello que pueden ofrecer está dentro de estos ámbitos. Pero recuerden que ustedes son, en verdad, un árbol, y que pueden ser podados. Y que si permiten que la luz del sol los desarrolle, todos los que pasen podrán tomar el fruto de sus ramas.

Cerraré a través de otro instrumento. Yo soy Hatonn.

Yo soy Hatonn. Ahora estoy con este instrumento. Solo unas pocas palabras más, mis amigos. Como he dicho anteriormente, si viven su existencia en el amor, todos pueden saber que al dar, podríamos decir, solo amor, su conciencia llegará al lugar donde todo lo que reciban será amor. Ahora decimos, mis amigos, el amor es el sentimiento más fuerte en todo el universo. Al existir en esta experiencia, todos ustedes, mis amigos, pueden elevarse cada vez más. Y, mis amigos, si todos existieran en esta dimensión, qué existencia tan maravillosa sería.

Como siempre, ha sido un gran honor compartir en su meditación. Ahora los dejo. Yo soy Hatonn. Adonai. Adonai vasu borragus.