Confederación

1 de Febrero de 1976

Yo soy Hatonn. Os saludo, mis hermanos y mis hermanas, en amor y paz, en la luz infinita de todo lo que existe. Saludo especialmente a aquellos de vosotros que sois nuevos en nuestro grupo. Es un gran privilegio poder hablar con cada uno de vosotros, y un muy gran placer hablar por primera vez a aquellos a quienes ahora conocemos.

Estamos aquí, amigos míos, únicamente para estar al servicio de cada uno de vosotros. Todos aquellos sobre la superficie de vuestro planeta que desean en este momento escuchar pensamientos que sean de utilidad para su desarrollo espiritual son precisamente las personas a quienes deseamos servir, y estamos aquí por esa razón y solo por esa razón, para compartir con vosotros nuestro conocimiento, tal como es, para extender una mano hacia abajo un peldaño en la escalera, así como aquellos un peldaño por encima de nosotros han extendido su mano hacia nosotros.

Pues así es, mis hermanos. La creación infinita y universal tiene infinitas densidades, infinitas progresiones. Y en cada progresión hay una hermandad de aquellos que están en el mismo camino, aquellos que se esfuerzan hacia la misma comprensión. Y cuando uno alcanza un peldaño más alto, uno de los privilegios del aprendizaje es la responsabilidad por aquellos que están debajo. Pues ya no podemos ascender más alto a menos que nos esforcemos al máximo por llevar con nosotros a aquellos que están justo debajo. Veis, mis hermanos y hermanas, es la naturaleza de todas las cosas dentro de la creación el estar al servicio de las otras porciones de la creación.

En vuestro planeta, la creación del Padre manifiesta este servicio una y otra vez, en ciclos que se complementan entre sí, de modo que vuestros crecimientos naturales emiten oxígeno que vuestros animales y vosotros mismos respiráis, mientras vosotros emitís aquello que es útil para las plantas. El aire mismo es una mezcla perfecta para que podáis florecer. La lluvia cae de tal manera que aquello que necesitáis para vuestra supervivencia crece en abundancia sobre la superficie de vuestro planeta. Todo mora en armonía, en un intento de estar al servicio de aquello que lo rodea.

Para tomar otro ejemplo, amigos míos, está escrito en vuestras obras sagradas que las diversas partes de vuestro propio cuerpo físico no están separadas unas de otras sino que se ayudan mutuamente, para el beneficio del todo. Amigos míos, esto es cierto no solo de vuestro cuerpo como entidad, sino de todo lo que existe en el universo como una entidad. El universo es una sola cosa, un todo completo, y todo lo que hay en él funciona en servicio mutuo hacia todas las demás partes. Este funcionamiento está en armonía con el amor perfecto que creó el universo. Esta unidad es amor y este amor es todo lo que existe.

Me gustaría esta noche hablar sobre varias cosas y saltaré de un tema a otro en cierta medida, amigos míos, porque hay varios temas que es, digamos, necesario tocar en este momento. Primero, me gustaría hablar con vosotros acerca de la luz. Hay algunos dentro de vuestro grupo que ya han notado que yo estaba intentando hablar con vosotros como grupo anteriormente. Esto es así. El grupo en ese momento estaba extremadamente dispuesto a escuchar mi mensaje. Sin embargo, debido a que el canal sintió que no sería lo apropiado hacerlo, no pudimos comunicarnos, pues como bien sabéis no nos imponemos sobre vosotros, sino que solo venimos cuando es vuestro deseo.

Teníamos el deseo en ese momento de hablaros acerca de la luz. Ahora lo haremos. La luz, mis hermanos—imaginaos completamente cubiertos con una armadura de luz. La luz es tan brillante y tan blanca, sois tan radiantes, que nadie puede miraros directamente. Brilláis como el sol. No es posible que ningún daño penetre esa armadura de luz, ni es posible que ningún daño salga de vuestra mente, vuestro corazón o vuestra mano a través de esta aura de luz. Estáis protegidos desde dentro y desde fuera.

Hay muchas, muchas veces, amigos míos, en las que en vuestro miedo intentáis usar vuestros ejércitos, esos pequeños ejércitos de soldados que llamáis palabras, y enviáis vuestras palabras y vuestras acciones mezquinas y vuestras emociones pequeñas como pequeños soldados para combatir a esos pequeños enemigos, esas personas a vuestro alrededor que parecen estar enviando sus soldados contra vosotros, diciendo y haciendo cosas que os hacen infelices. Sentís que sois vulnerables ante ellos y así contraatacáis, por así decirlo, con vuestro pequeño ejército de palabras. Y os perturbáis y os excitáis. Ya no sois vosotros mismos, en el sentido de que ya no sois un ser de luz, sino un pequeño animal oscuro luchando por su posición. Habéis perdido la grandeza y la majestuosidad de aquello dentro de vosotros que es pura luz y puro amor y estáis reaccionando como una persona débil.

Amigos míos, no necesitáis ejércitos, no necesitáis intelecto. No necesitáis luchas, pues estáis completamente protegidos por la luz.

Sois conscientes, amigos míos, de aquello que es una gran perturbación en vuestro entorno exterior, y usamos esto para deciros que estas tormentas dentro de vuestras emociones pueden parecer igual de difíciles, igual de oscuras e igual de aterradoras. Si sentís ira, si sentís incomodidad o, amigos míos, aquellos de vosotros que estuvisteis con el grupo en la reunión de esta tarde, aquellos que sintieron la más mínima necesidad de, por así decirlo, defenderse de alguien que no parecía comprender—no estabais viendo a esa persona, amigos míos, como un ser de luz, a quien solo debéis dar amor. Lo estabais viendo como alguien a quien convencer, su ejército contra vuestro ejército, palabras contra palabras. Amor y luz, mis hermanos, mis hermanas, no necesitan palabras, sino solo una simple radiación, una radiación desde dentro del amor y la protección frente a todo lo que pueda estar fuera de vuestra armadura de luz. Nunca, jamás, os menospreciéis. Nunca permitáis que necesitéis ese ejército, si podéis recordar quiénes sois y qué protección tenéis. Podéis actuar, en lugar de desde la debilidad, desde una posición de gran fortaleza. El amor yace dentro de vosotros, la luz brilla a través de vosotros, y no habrá nada que el amor no pueda conquistar.

Me gustaría transferirme y continuar a través de otro instrumento. Soy Hatonn.

Soy Hatonn. Ahora estoy con este instrumento y continuaré. Amigos míos, la luz de la que hablamos no es la luz tal como podéis percibirla con vuestro intelecto. La luz de la que hablamos, para describirla mejor, es la manifestación física del amor de vuestro Creador. Todo lo que aparece ante vosotros en vuestro entorno físico aparece debido al amor que es expresado por nuestro Creador. Todas las cosas que son visibles a vuestros ojos están compuestas de unidades de luz. Diversos son los colores que podéis percibir. Sin embargo, habéis aprendido que a través de un prisma una luz blanca puede entrar y dispersarse en muchos colores diferentes. Por lo tanto, todos los colores, toda manifestación física, ha sido derivada de la pura e infinita luz blanca resplandeciente, que es el representante físico del amor de nuestro Creador.

Y podéis preguntaros ¿Qué o Quién es nuestro Creador? Esto, amigos míos, no podemos responderlo. Solo podemos deciros que, según nuestro mejor conocimiento, nuestro Creador es todas las cosas. Él reside dentro y fuera de todos los demás seres. Dentro de Su luz residimos. Dentro de Su creación residimos. Muchas cosas podríamos decir que expresarían nuestro concepto del Creador, sin embargo, hemos descubierto a través de nuestra experiencia que para comprender el concepto del Creador hay un solo camino. Para alcanzar esta comprensión debéis ir dentro de vosotros mismos, más allá de los límites físicos de vuestro intelecto y hacia el núcleo de vuestro ser y comunicaros, comunicaros con vuestro Creador. Esta comunicación no tendrá lugar en forma de conversación. Todo lo que necesitáis escuchar es silencio. Todo lo que necesitáis ver es luz. Y todo lo que necesitáis comprender es a vosotros mismos. Pues dentro de vosotros están las respuestas a las preguntas que podáis hacer.

Amigos míos, se os ha dicho muchas veces, a través de muchas fuentes, que el Creador reside en todas las áreas. Esto significa que Él está dentro de vosotros. No podríais pedir mayor cercanía. Si es vuestro deseo conocer y comprender verdaderamente el universo y a vuestro Creador, entonces solo es necesario que vayáis dentro de vosotros mismos y busquéis aquello que deseáis. Buscad y encontraréis. Esto puede sonar familiar, y siempre ha sido, y siempre seguirá siendo, verdad. Vosotros sois la ciudadela de vuestra existencia. Vosotros sois el centro del universo.

No subestiméis vuestras capacidades ni vuestra importancia para el funcionamiento global de la creación. Pues, amigos míos, si no fuerais necesarios, no existiríais. Porque, según lo entendemos, dentro de esta creación de amor todas las cosas son interdependientes unas de otras, pues en realidad solo hay una cosa, aunque no la reconozcáis a través de vuestros sentidos físicos. Hay una sola unidad, una sola presencia, en toda la creación, y esa es el Creador.

Se os ha dicho que habéis sido creados a Su imagen y semejanza, y os decimos que si creéis que esto es cierto, entonces no podéis negar lo que estamos diciendo. Vosotros sois el Creador. Todos juntos somos el Creador. Más allá de esto no podemos decir, pues este es nuestro entendimiento y no proclamamos poseer conocimiento infinito de todas las cosas. Solo podemos expresar lo que hemos aprendido a través de nuestras propias experiencias y permitir que aceptéis o rechacéis como deseéis. Pero para que comprendáis lo que decimos, es necesario que practiquéis el arte de la meditación, no como lo estáis presenciando ahora, sino a solas. Aunque estas sesiones son bastante útiles, las verdaderas respuestas se encuentran en el silencio de vuestra meditación personal. Pues la comprensión es infinita, amigos míos, y el intelecto es limitado. Por lo tanto, debéis ir más allá del alcance de lo que llamáis vuestro intelecto.

Es nuestro deseo ayudar a aquellos en vuestro planeta que desean trascender la experiencia física. Y para hacerlo, es definitivamente necesario por vuestra propia naturaleza que, en cierta medida, utilicéis vuestro intelecto. Por lo tanto, hemos proporcionado, a petición, estas sesiones. Nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Creador Infinito, somos muy conscientes de vuestra experiencia actual, pues nosotros mismos hemos experimentado existencias bastante similares y nosotros, de la Confederación, durante esas existencias, elegimos seguir en el amor y la luz de nuestro Creador infinito a través del proceso de la meditación. La luz, amigos míos, es amor y el amor es todo.

Una vez más transferiré esta comunicación. Soy Hatonn.

Soy Hatonn. Deseo que cada uno de vosotros ahora se vuelva más conscientemente consciente de las entidades a vuestro lado, que habitan ahora dentro de esta sala en un grupo unificado, todos buscando la luz. Volveos conscientes, amigos míos, de cada espíritu infinitamente precioso, del gran tesoro que pacientemente, a través de eones de tiempo, de experiencia en experiencia, cada una de estas entidades ha construido y construido sobre la experiencia para llegar al lugar donde la entidad se encuentra ahora, el lugar en la escalera, el lugar en la progresión, en el camino, como queráis llamarlo. Cada uno de vosotros, mis hermanos, está en el mismo camino. Podéis pensar a veces que estáis solos, pero dentro de esta sala todos sois uno. Permitid que la luz dentro de vosotros se expanda hasta tocar a aquellos que os rodean y descansad en esa luz y en el único amor perfecto. Y ahora os dejo. Regresaré más tarde. Soy Hatonn.

Soy Oxal. Os saludo en el amor y la luz del Creador infinito. Hablo a través de este instrumento debido a mi dificultad para contactar al conocido como R. Ha pasado mucho tiempo desde que he podido usar al conocido como R. Sería en verdad un gran privilegio poder dar un breve mensaje a través de este instrumento. Intentaré nuevamente contactar al conocido como R. Soy Hatonn.

Soy Oxal. Estoy nuevamente con este instrumento. Estamos teniendo dificultades con el conocido como R, y por ello intentaremos contactar al conocido como N. Soy Oxal.

Soy Oxal. Estamos experimentando cierta dificultad para lograr contacto con instrumentos que no están, por así decirlo, familiarizados con la vibración personal de nuestro contacto. Existe cierta variación entre las energías experimentadas de los diferentes hermanos dentro de la Confederación y muchas veces es muy difícil diferenciar entre estos contactos. En cuanto al instrumento conocido como R, desearía añadir que, aunque ha pasado un largo tiempo, vuestro conocimiento es demasiado avanzado como para permitir que vuestras aprensiones superen vuestro deseo. Y una vez más intentaré comunicarme a través del instrumento. Soy Oxal.

Soy Oxal. Estamos teniendo algunas dificultades esta noche, y por ello concluiré brevemente a través de este instrumento y luego me retiraré. Deseamos decir al conocido como R y al conocido como N que no se desanimen, pues aunque pueda tomar algo de tiempo llegar a estar totalmente confiados, ya sea por primera vez o nuevamente, la capacidad aún está ahí y el servicio que habéis hecho y haréis, mis hermanas, es maravilloso de contemplar.

Queríamos deciros unas pocas palabras acerca de la armonía, unas pocas palabras acerca de la progresión. Amigos míos, aquello que escucháis en este momento dentro de vuestra densidad fuera de vuestro lugar de morada es un ejemplo de desarmonía. Hay dos definiciones de normalidad dentro del aire. Una es más cálida y otra es más fría, y dentro de esta dualidad hay un conflicto inevitable. Y el resultado de este conflicto puede ser escuchado por vuestros oídos en este momento. Y la destrucción que se produce será a veces muy grande, simplemente porque hay una dualidad entre calor y frío y el resultado es una terrible confrontación en la cual esa dualidad se resuelve y la armonía vuelve a reinar.

Dentro de esa densidad que ahora disfrutáis hay un movimiento natural e inevitable. Ese movimiento es hacia la progresión, progresión no solo de vuestro espíritu sino de todo lo que existe: físico, intelectual, emocional, celestial, etéreo—cualquier densidad, cualquier tipo, cualquier cosa que podáis nombrar en la existencia tiene una progresión inevitable de lo inferior a lo superior. Y tiene lugar a un ritmo inexorable, paso a paso, momento a momento.

Cada uno de vosotros y el planeta en el que ahora residís progresará, desde este tiempo y lugar hacia el siguiente, de este ciclo al siguiente. Fue diseñado que dentro del aula que ahora disfrutáis aprenderíais vuestras lecciones y progresaríais en armonía con vuestro planeta. Amigos míos, esto no ha sucedido, y hay muchos, muchos de vuestros pueblos que están en desarmonía con el propio planeta a medida que este progresa inevitablemente hacia el siguiente ciclo.

La vibración de todo lo que existe dentro del plano físico de vuestro planeta está siendo lentamente transformada por su propia estructura cristalina en una vibración que ya no es la que era. El espacio hacia el cual ahora pasa todo vuestro sistema solar es de una naturaleza vibratoria que ya no es la que era, y se había planeado que vuestros pensamientos, vuestros espíritus y vuestras progresiones estuvieran en armonía para que tampoco fueran lo que eran. Desafortunadamente, muchos, muchos de vuestros pueblos son exactamente lo que eran. Han elegido no progresar en absoluto. Están pensando en sí mismos, están pensando en el poder sobre otros y su calificación, si queréis decirlo así, está por debajo del cincuenta por ciento, con lo cual queremos decir que piensan en sí mismos sin tener en cuenta a los demás más del cincuenta por ciento del tiempo. Esto está escrito en un libro sagrado de vuestro planeta y es, desafortunadamente, así.

El ciclo en el que estáis entrando inevitablemente entrará en conflicto con este tipo de pensamiento y la tormenta se desatará sobre aquellos en este planeta que no sean capaces de lograr armonía con la nueva vibración, que es una vibración de amor de naturaleza más elevada. Es una vibración en la cual hay mucho menos engaño, en la cual es mucho más claro para vosotros que vuestro hermano es también vosotros mismos. Veis, mis hermanos, todos sois uno y servir a vuestro hermano es solo serviros a vosotros mismos. En esta densidad no ha sido muy claro que esto sea así y en la siguiente densidad será mucho más claro.

Somos conscientes de que no deseáis ser arrastrados, por así decirlo, en las ruinas de esta confrontación. Y os pedimos, por favor, que penséis en estas palabras si os encontráis en una posición en la que habéis cerrado el mundo exterior y estáis pensando solo en vosotros mismos. Recordad, amigos míos, que vuestro ser es, en esencia total, en completa armonía con todo lo que existe. Cerraros a ello es entrar en una confrontación inevitable y destructiva con la realidad. Por favor, bajad de esa cerca del cincuenta por ciento en la que ahora estáis. Colocaos del lado de la armonía. Aunque vuestras acciones no sean perfectas, si simplemente deseáis ser mejores, vuestras vibraciones habrán sido retiradas de esa cerca y comenzaréis a entrar en armonía con esa realidad que enfrentáis cada día más y más.

Os dejaré, amigos míos. Deseaba compartir esto con vosotros y es en verdad un gran privilegio compartirlo con vosotros. Os dejo en gozo, pues es verdaderamente un gozo compartir con vosotros el amor y la luz del Padre. Soy Oxal. Adonai.

Soy Hatonn. Como dije anteriormente, he regresado. Ha sido mi privilegio permitir que mi hermano Oxal hablara con vosotros. Aunque me queda poco por decir, deseo extender a todos los presentes mi presencia. Y mientras completo esta comunicación, mi hermano Laitos estará entre vosotros dentro de esta sala. Os pedimos que os relajéis, escuchéis y reconozcáis nuestra presencia. Si estáis abiertos y receptivos a nosotros, entonces ciertamente seréis conscientes de nuestra presencia. Nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Creador Infinito, venimos de lo que vosotros consideráis muchos lugares. Hemos atravesado vastas porciones del universo. Hemos trascendido lo que consideráis tiempo y podemos experimentar el viaje instantáneo de un punto a otro. A través del uso de lo que podéis llamar vuestras habilidades dadas por Dios, vosotros también podéis lograr estas cosas. Y os digo, tened paciencia.

Continuaré. Os expresé la necesidad de la paciencia. Pues, amigos míos, aquellos en vuestro planeta experimentan gran molestia y angustia por el paso del tiempo. Muchas cosas que intentáis hacer y resolver dependen del paso del tiempo dentro de vuestros conceptos actuales.