Confederación

28 de Diciembre de 1980

Yo soy Latwii, y los saludo, amigos míos, en el amor y la luz del infinito Creador. Por favor, tengan paciencia mientras reducimos la energía para este instrumento, como de costumbre. Ella es más sensible que aquella a quien intentábamos alcanzar, conocida como L.

Estoy con este instrumento. Soy Latwii. Ahora tenemos un contacto más cómodo para el instrumento. Permítannos decirles cuán felices estamos de dar la bienvenida a cada uno de ustedes al grupo esta noche, y especialmente a aquellos que han estado ausentes por un tiempo, como el conocido como Jim. Agradecemos a cada uno de ustedes el privilegio de compartir nuestra meditación, pues nosotros, en la Confederación al Servicio del Infinito Creador, estamos aquí únicamente para ser los espejos en los que puedan encontrar la sabiduría de su propia alma. Y es solo por invitación de ustedes que podemos estar con ustedes. Los saludamos en amor y en luz.

La luz de esta época particular del año es tan brillante que resulta intensa para muchos de sus pueblos, y hay muchos entre ustedes que, en este momento específico del ciclo, dejarán esta encarnación y pasarán a otras experiencias. Hay otros que están muy desdichados, enfermos, enfermos de corazón o inseguros de muchas maneras. Si ustedes se cuentan entre los afortunados que han sido envueltos por la alegría de esta celebración particular que llaman Navidad, quisiéramos pedirles una meditación especial y el envío de luz a quienes los rodean, los conozcan o no, porque son tantos los que necesitan ayuda en este tiempo, si les es posible brindársela. Simplemente compartan al Creador con ellos manteniendo el amor y la luz del Creador en su corazón y liberándolos para el servicio del mundo. Eso es todo lo que necesitan hacer. No necesitan conocer los detalles.

Les decimos, amigos míos, que están bajo la tierra. Este es su tiempo de crecer, de conocer y de darse cuenta de quiénes son. Este es, dentro del ciclo de lo que este instrumento llamaría las estaciones, el invierno, el tiempo de quietud. Por lo tanto, amigos míos, lleven quietud a sus almas mientras descansan en la oscuridad de la tierra, reuniendo la fuerza para moverse y florecer a su debido tiempo. Este es el momento de ser pacientes con ustedes mismos. Este es el momento de sentir la luz interior en lugar de buscar la luz exterior. Este es el tiempo de la semilla.

Pueden considerar este tiempo en la Tierra como una prisión, pues en verdad no es un tiempo en el que su ser pueda realizar las transformaciones de color y armonía que realizará en su debido momento. Sin embargo, amigos míos, ustedes poseen la llave de esa prisión, y esa llave, una vez utilizada, abre la puerta a más color y más armonía de la que jamás experimentarán en la manifestación. Mientras meditan en este tiempo de semilla, mientras descubren el amor que constituye su esencia, reconozcan la fuente de ese amor, el Pensamiento original que creó ese amor, y regocíjense en la armonía, la belleza y el florecimiento de esa realidad. Sus manifestaciones solo podrán ocurrir con tanta plenitud como se preparen en este tiempo mediante la fortaleza y la firmeza con las que se arraiguen en su propio ser.

Haré la transferencia en este momento. Tendrán que disculpar la breve pausa mientras nuevamente aumentamos la energía. Soy Latwii.

Soy Latwii y los saludo. A menudo se dice que se recibirá aquello que se desea; sin embargo, ¿con cuánta frecuencia descubrimos que el objeto de nuestros deseos rara vez es tan atractivo como lo era en nuestra imaginación? Así ocurre, hermanos míos, con muchos de los deseos del corazón. A menudo seguimos nuestros deseos pensando que sabemos adónde nos conducirán. Con todo nuestro corazón anhelando un final, una vez que lo hemos alcanzado y seguido el camino hasta su conclusión, descubrimos que el sendero no tiene fin y, al igual que el universo, continúa y continúa y continúa. Que la oración de sus corazones no sea por finales, sino por crecimiento; no por visiones, sino por luces; no por resultados, sino por fortaleza, pues de tales cosas está construido el camino hacia el reino.

Hermanos míos, se les ha dicho, y lo diré nuevamente: la luz del universo continúa y continúa y continúa. Nosotros, de Hatonn, comprendemos que esto es confuso; sin embargo, es importante que entiendan la importancia de meditar sobre este mensaje. Nosotros, de Hatonn, sabemos que quizás encuentren poco valor en un primer examen de este mensaje; aun así, los animamos a continuar meditando para profundizar su comprensión del amor y la luz del Creador. Adonai, amigos míos. Soy Hatonn.

Los saludo, hijos míos, en el nombre de mi Padre. Elevo mi corazón hacia ustedes, pues ¿acaso no son de mi Padre? Esta pequeña, a través de quien hablo, se llama a sí misma por mi nombre. Hijos míos, eso no es necesario, porque yo soy y ustedes son de mi Padre. Les pido que cuiden la creación por la que caminan en este día y que atesoren el precioso don de su amor mientras despierta hacia el reino del amor. ¿Y acaso no irán adonde han buscado ir? Sí, irán. Yo estoy con ustedes, así como mi Padre está con ustedes. Cuando soy llamado, hablo. Porque así como no existe el tiempo, yo soy siempre, y ustedes conmigo forman parte de aquello que es eterno. Gracias, hijos míos, por pensar en mí y solicitar mi vibración. Para mí ustedes son tan agradables como las flores más dulces, pues ¿acaso no son de mi Padre? Paz para ustedes, hijos míos.