Confederación
3 de Febrero de 1981 A
Jim: Antes de cada contacto con los de Ra, realizábamos una meditación que utilizábamos como nuestro instrumento de sintonización; es decir, nuestro medio para convertirnos en uno en nuestra búsqueda de servir a los demás. Con frecuencia, durante esta meditación, Don tenía una intuición acerca de alguna pregunta adicional que debíamos incorporar a la línea de interrogantes que habíamos decidido la noche anterior. En la Sesión 17, tuvo una intuición de este tipo relacionada con un cráter en la región de Tunguska, en Rusia, que, según se especula, fue producido por el accidente de un OVNI o por un gran meteorito de algún tipo en 1908. También se especula que algunos científicos de la Unión Soviética comenzaron a interesarse por primera vez en la posibilidad de que existiera vida en otras partes de la galaxia y del sistema solar como resultado de su investigación sobre este cráter y su posible origen. Después de preguntar acerca de este cráter y continuar con preguntas relacionadas con el desarrollo de la energía nuclear en la Tierra y el extraño fenómeno, del que rara vez se informa, de la combustión espontánea de un ser humano, Don determinó que esta línea de preguntas aportaría poco valor.
Carla: Donald era científico y nunca pudo aceptar del todo que Ra no estuviera en condiciones de conversar con nosotros acerca de fenómenos que pueden medirse. El deseo que había atraído a Ra a nuestro grupo era un deseo auténtico de obtener material no transitorio, y ese deseo impulsaba nuestras sesiones. Cuando nos apartábamos de ese nivel de información, Ra nos recordaba de manera sutil que debíamos retomar el rumbo: nos decía que prestáramos atención a nuestras alineaciones. Al principio, interpretamos sus palabras literalmente y pensamos que se referían a los objetos del altar, a colocarlos correctamente alineados. Más adelante, comprendimos que estaban evaluando nuestras preguntas, no la disposición de nuestra Biblia y nuestra vela.
Vale la pena enfatizar que todo lo que puede medirse también es transitorio. El espíritu humano, la fuerza del amor creativo, la esencia de la creación: estas cosas no pueden encontrarse, son nouménicas, siempre se perciben, pero nunca pueden ser penetradas por nuestros intelectos dedicados a la búsqueda de hechos. Sin embargo, podemos percibirlas profundamente al vivir con el corazón abierto y al hablar de ellas con fuentes como Ra y Q’uo, así como con otras energías y esencias «universales» o «externas».
Los guías personales y otros maestros de los planos interiores de nuestro planeta tienen mucha más libertad para ofrecer información personal, independientemente de cuándo haya sido su última encarnación. Acudan a ellos para obtener orientación sobre su salud y otros asuntos específicos. Acudan a fuentes externas, como nuestras fuentes de la Confederación, con preguntas que trasciendan el espacio y el tiempo. Si algo tendrá menos importancia dentro de 10.000 años de la que tiene ahora, ¡probablemente no sea una pregunta universal!
Sesión 17, 3 de febrero de 1981
Interrogador: Durante la meditación me surgió una pregunta acerca del cráter en Rusia, en la región de Tunguska, creo. ¿Puedes decirme qué causó el cráter?
Ra: Soy Ra. La destrucción de un reactor de fisión causó este cráter.
Interrogador: ¿De quién era el reactor?
Ra: Soy Ra. Esto era lo que ustedes podrían llamar una «sonda no tripulada» enviada por la Confederación, que sufrió un fallo de funcionamiento. Fue trasladada a una zona donde su destrucción no causaría una vulneración de la voluntad de los complejos mente/cuerpo/espíritu. Entonces fue detonada.
Interrogador: ¿Cuál era su propósito al venir aquí?
Ra: Era una sonda no tripulada diseñada para escuchar las diversas señales de sus pueblos. En aquel momento, ustedes estaban comenzando a trabajar en una esfera más técnica. Estábamos interesados en determinar el alcance y la rapidez de sus avances. Esta sonda estaba impulsada por un sencillo motor de fisión, como ustedes lo llamarían. No era del tipo que conocen actualmente, sino que era muy pequeño. Sin embargo, tiene el mismo efecto destructivo sobre las estructuras moleculares de tercera densidad. Por lo tanto, cuando sufrió el fallo de funcionamiento, consideramos que lo mejor era elegir un lugar para su destrucción en vez de intentar recuperarla, pues los modos de posibilidad/probabilidad para esta maniobra parecían muy, muy reducidos.
Interrogador: ¿Su peligro provenía tanto de la explosión como de la radiación?
Ra: Soy Ra. Hay muy poca radiación, tal como ustedes la conocen, en este tipo particular de dispositivo. Existe radiación localizada, pero su localización es tal que no se desplaza con los vientos como ocurre con las emisiones de sus armas un tanto primitivas.
Interrogador: Creo que los análisis han detectado muy poca radiación en los árboles de esta zona. ¿Es este bajo nivel de radiación resultado de lo que estás describiendo?
Ra: Soy Ra. Esto es correcto. La cantidad de radiación está muy localizada. Sin embargo, la energía que se libera es lo suficientemente poderosa como para causar dificultades.
Interrogador: Entonces, ¿fue la Confederación responsable de que la Tierra recibiera la energía nuclear?
Ra: Soy Ra. Este es un punto en el que no se puede juzgar qué constituye la causa. La ecuación básica que precedió a este trabajo fue una ecuación transmitida por un Errante dedicado al servicio del planeta. No se pretendía que este trabajo se convirtiera en la base de instrumentos de destrucción, ni fue entregado con ese propósito.
Interrogador: ¿Puedes decirme quién era este Errante que transmitió la ecuación?
Ra: Soy Ra. Esta información parece inofensiva, puesto que esta entidad ya no pertenece a la tercera densidad de su planeta. Esta entidad se llamaba, complejo vibratorio de sonido, Albert.
Interrogador: ¿Es esta la razón de lo que llamamos combustión espontánea de los seres humanos?
Ra: Soy Ra. Esto no es correcto.
Interrogador: ¿Puedes decirme qué causa ese fenómeno?
Ra: Soy Ra. Imaginen, si lo desean, un bosque. Un árbol es alcanzado por un rayo. Arde. El rayo no cae en ningún otro lugar. Ningún otro lugar arde. Existen acontecimientos aleatorios que no tienen que ver con la entidad, sino con el fenómeno de ventana del que hemos hablado.
Interrogador: ¿Estas entidades son siempre las mismas, de manera particular, o son entidades aleatorias?
Ra: Soy Ra. La segunda opción es correcta.