Confederación
30 de Julio de 1974
Yo soy Hatonn. Os saludo, amigos míos, en el amor y en la luz de nuestro infinito Creador. Es una vez más un gran privilegio reunirme con este grupo. Nosotros, de la Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador, estamos siempre dispuestos a servir a aquellos en el planeta Tierra que buscan nuestro servicio. Es un privilegio muy grande prestar este servicio a quienes lo buscan. Y, amigos míos, este es todo nuestro propósito en este momento: ofrecer a quienes buscan aquello que buscan.
Hay, amigos míos, solo una cosa que vale la pena buscar. Nada más tiene valor alguno. Y esa única cosa, por supuesto, es el entendimiento; un entendimiento del Pensamiento de vuestro Creador. Amigos míos, esta es la única cosa que perdura. Cualquier otra cosa que podáis buscar será transitoria y desaparecerá con el tiempo. Cuando el hombre se da cuenta de que este es su verdadero objetivo, entonces ha hecho ese gran punto de inflexión en su desarrollo. Estamos aquí para ayudar a aquellos que han doblado la esquina, por así decirlo, que han girado hacia su meta final, esa meta de reunirse con su Creador.
Las personas del planeta Tierra en este tiempo buscan muchas cosas, y sin embargo, ¿cuántas de estas cosas perdurarán más allá de los límites de su experiencia actual de vida física? Muy pocas, amigos míos. Aquellas pocas que perdurarán son todas de una naturaleza idéntica. Son de una naturaleza que implica un aumento de conciencia, un aumento de conciencia de su Creador. Estamos aquí para ayudar a quienes desean este aumento de conciencia a encontrarlo.
Ayudaremos de muchas maneras. Hay muchas rutas hacia esta conciencia, pero cada uno de estos caminos es muy similar. Estamos aquí esta noche con un propósito específico. En este momento, deseamos instruir a este grupo en técnicas específicas para llegar a aquello que buscan. Se sabe que un grupo está limitado por el entendimiento del menos avanzado del grupo. El material que se ofrece durante una reunión grupal siempre debe adaptarse al entendimiento de, digamos, el más nuevo del grupo. Por esta razón, esta noche comenzaremos en un nivel algo más avanzado, pues encontramos que este grupo está bastante avanzado en su entendimiento.
Este entendimiento, amigos míos, no tiene nada que ver con vuestro entendimiento intelectual, vuestra capacidad para manipular ideas o proposiciones. Este entendimiento, amigos míos, del que hablamos, es vuestro agente básico. Es mucho más que una idea intelectual. Es vuestra conciencia, que trasciende totalmente todo intelecto y crea todas vuestras falacias actuales con respecto a vuestro prójimo.
Esta noche, amigos míos, con este instrumento, os hablaremos en un nivel algo más elevado que en el pasado, en un esfuerzo por llevar a cada uno de vosotros aquello que buscáis: una técnica, amigos míos, para continuar desarrollando vuestra conciencia a un ritmo muy satisfactorio.
En este momento mi hermano Oxal hablará por un breve período a través de otro instrumento. En ese momento regresaremos a este instrumento. Por favor, sed pacientes mientras condiciono al otro instrumento.
Saludos, amigos míos, en el amor y en la luz del único Creador infinito. Es en verdad un privilegio tener la oportunidad de hablar con vosotros por un corto período esta noche. Nosotros, de la Federación, estamos disponibles para aquellos que buscan el entendimiento del Creador y de Su creación. Como nuestro hermano Hatonn ha mencionado, somos conscientes de que en este momento los presentes están, digamos, en un nivel de conciencia que permitirá nuestra información.
Estoy con este instrumento. Soy Hatonn. Continuaré. Estaba diciendo que esta noche os traeremos ciertas ideas que son de un nivel ligeramente más avanzado.
Primero, amigos míos, despejemos nuestras mentes lo mejor que podamos de todos los pensamientos que podáis tener acerca de vuestras vidas diarias. Amigos míos, dejad que estos pensamientos de vuestra vida diaria se desvanezcan, pues son pensamientos muy transitorios. Estos pensamientos desaparecerán en pocos días. Dejadlos ir ahora. Dejad que la influencia que vuestro entorno material tiene sobre vuestro pensamiento os abandone. Dejad que vuestra mente esté clara. Que sea como la de un niño. No intentéis comprender, no intentéis comprender, amigos míos, y entonces sabréis. Pues no podéis comprender mediante un proceso de intento. Debéis comprender mediante un proceso de saber. No tratéis de llegar a una conclusión. No tratéis de analizar. No tratéis de utilizar experiencias pasadas. Simplemente permitid que vuestra mente se vuelva clara.
Cuando esto se haya logrado, amigos míos —y somos conscientes de que puede que no podáis lograrlo inmediatamente, pero podéis practicarlo en otro momento— cuando hayáis hecho esto, amigos míos, cuando hayáis permitido que vuestra mente se vuelva clara, receptiva y como la de un niño pequeño, entonces, amigos míos, sed conscientes de vosotros mismos. Nada más importa, solo vosotros mismos. No penséis acerca de vuestro pensamiento. No os analicéis. No utilicéis la mente intelectual. Simplemente volveos conscientes de vuestro propio ser. Permitid que esta conciencia crezca, que crezca desde una mente muy clara y libre de ataduras. Sed conscientes de vosotros mismos y de nada más. No penséis en nada más, amigos míos. Sed conscientes solo de vosotros mismos rodeados de nada.
Intentad esto ahora, amigos míos. Permitid que todos los demás pensamientos se escapen, que sean liberados, que ya no permanezcan en vuestra mente consciente. Cuando hayáis hecho esto, sed conscientes de vosotros mismos, solo de vosotros mismos. Dejad que esta conciencia de vosotros mismos se expanda. Dejad que vuestro propio ser se expanda. Dejad que se mueva hacia afuera en todas las direcciones. Dejad que abarque todo el infinito. Dejad que entonces sepa que, en un estado infinitamente expandido, es todo lo que existe. Es uno y lo mismo con todo lo demás, con toda otra experiencia, con toda otra partícula, en toda esta creación infinita. Nada, amigos míos, queda excluido. Sabed que vosotros y todo sois un solo ser. No intentéis comprender esto. Simplemente practicad estos tres pasos sencillos. Despejad vuestra mente. Sed conscientes de vosotros mismos y luego expandíos. Sentiros expandiéndoos infinitamente, hasta tocar cada otra partícula en esta creación. Entonces, amigos míos, conoceréis vuestra verdadera naturaleza, pues esta es vuestra verdadera naturaleza.
En la ilusión que ahora experimentáis, el hombre ha sido condicionado a pensarse como un ser separado o aislado. Este sesgo crea dentro de vosotros ciertas vibraciones de pensamiento que no son iguales a aquellas vibraciones que os crearon. Hemos dado un ejercicio, un ejercicio de expansión de la conciencia, para que podáis cambiar esas vibraciones de pensamiento que han surgido dentro de vuestra ilusión presente, para que podáis regresar a la vibración que os creó. Esa vibración es la realidad.
Es un proceso muy simple, amigos míos. No requiere gran conocimiento. No requiere ningún conocimiento. Solo requiere conocer vuestra verdadera relación con todo lo demás que existe en esta creación infinita. Si podéis lograr estos tres simples pasos, entonces seréis uno con vuestro Creador. La meditación y la práctica continua de este ejercicio aumentarán en gran medida vuestra conciencia. Debéis saber, amigos míos, que esta unidad existe, que esta unidad es. No podéis saber esto con la mente intelectual, pues es muy inferior a ello. Está fuertemente condicionada dentro de la ilusión y no os será de gran servicio en este propósito.
Será necesario que primero dediquéis algún tiempo a permitir que vuestra mente se vuelva clara, luego a permitir que la autoconciencia se desarrolle, y después a permitir que esta conciencia, este yo, se expanda —el paso más importante, amigos míos. Sentiros expandiéndoos en todas las direcciones, expandiéndoos infinitamente en todas las direcciones, de modo que abarquéis todo lo que existe. De modo que sea vosotros y vosotros seáis ello. Cuando hayáis logrado esto, ya no podréis identificar nada que exista como algo distinto de vosotros mismos. Esta identificación no será intelectual. No tendréis que decíroslo a vosotros mismos. Será una realidad simple, una realidad que experimentaréis automáticamente. Así como respiráis el aire que os rodea automáticamente, experimentaréis esta unidad con cada persona y cada cosa que encontréis.
Y entonces, amigos míos, seréis conocidos como maestros, pues esto es todo lo necesario para alcanzar esta dignidad. Esto fue todo lo necesario para el hombre conocido por vosotros como Jesús. Él era consciente de su relación con la creación. Era consciente de que él y todo eran uno. Cada uno de vosotros aquí esta noche puede alcanzar esta conciencia muy rápidamente, pues ya la tenéis dentro de vosotros. Todo lo que es necesario es que practiquéis, mediante la meditación, este sencillo ejercicio necesario para limpiar de vosotros la ilusión que ha creado temporalmente una condición de, digamos, pérdida o malentendido. Vuestra meditación, amigos míos, y la práctica de este ejercicio os llevarán rápidamente a un enfoque verdadero, fuera del efecto de las pequeñas aberraciones de pensamiento que han sido impresas en vosotros dentro de vuestra ilusión presente.
Recordad bien estos pasos. Despejad la mente. Sed conscientes de vosotros mismos, y luego expandíos. Expandidos infinitamente y sed uno. Si esto se practica en la meditación diaria ya no cuestionaréis. Ya no cuestionaréis nada ni ninguna condición, pues sabréis, pues estaréis con ese conocimiento que os ha creado y que es la creación. Un conocimiento muy simple, amigos míos. Ha sido llamado por la gente de vuestro planeta un conocimiento del amor. Un conocimiento de un amor tan intenso que está más allá de la expresión en vuestro lenguaje. Esto lo conoceréis. Esto lo experimentaréis. Con esta experiencia de amor infinito entonces podréis servir. Entonces podréis servir de una manera muy, muy grande. Podréis llevar a vuestros hermanos aquello que verdaderamente desean. En un futuro muy cercano muchos de los pueblos del planeta Tierra estarán desarrollando esta conciencia. Estamos aquí para ayudarlos en este desarrollo.
Amigos míos, vuestra ilusión pesa fuertemente sobre vosotros. Y sin embargo está con vosotros por un propósito. Habéis deseado esta experiencia. Habéis deseado esta prueba. Habéis deseado estas condiciones. Todas estas condiciones son con el propósito de vuestro crecimiento, así como lo son para el crecimiento de todas las demás entidades dentro de vuestra ilusión. Ahora podéis crecer muy rápidamente. Depende únicamente de vuestro deseo. Somos conscientes de vuestro verdadero deseo, pues somos conscientes, sencillamente, del deseo de todas las personas del planeta. Está impreso en ellos como en la cubierta de un libro. Es tan fácilmente distinguible como el colorido de las diversas luces que adornan vuestro árbol de Navidad. Hay una radiación de cada individuo que hace imposible para quienes son conscientes de ello confundir este deseo, pues es color dentro de esa radiación. Os hemos traído aquello que es muy evidente como vuestro deseo. Estamos muy privilegiados de poder hacerlo, pues, amigos míos, hacer esto es nuestro deseo.
Os extendemos nuestro amor infinito tal como nos lo extendemos a nosotros mismos, pues nosotros y vosotros y todo lo que existe somos lo mismo: un único Creador infinito, amoroso, totalmente amoroso. Sed conscientes de vuestra realidad. Sed conscientes de vuestra verdadera naturaleza. Sed conscientes de vuestra identidad. Esta conciencia será total. Muy pronto la alcanzaréis. La velocidad con la que la alcancéis está gobernada únicamente por vuestro deseo. Buscad, amigos míos, y hallaréis. Todo os espera. Aquellos a quienes serviréis os esperan. Este es vuestro propósito. Esta es la única razón por la que habéis elegido vuestra experiencia presente. Pronto sabréis, o pronto comprenderéis.
Dejaré este instrumento en este momento. Ha sido un gran privilegio hablar con vosotros esta noche. Soy Hatonn, pero también soy vosotros. Pues vosotros y yo y todo lo demás en esta creación infinita somos una sola cosa. Adonai, amigos míos, Adonai vasu.
Soy Hatonn. Os saludo en el amor y en la luz de Aquel que es Todo. Es mi privilegio hablaros muy brevemente. Es mi privilegio especial acondicionar a aquellos que desean ser instrumentos. Estaré acondicionando a cada uno de vosotros. Me gustaría deciros a cada uno de vosotros qué placer es experimentar la vibración de este grupo en este momento. La Tierra, en general, emite una tonalidad algo más oscura, digamos, en su vibración, y la experiencia de vuestra vibración conjunta es un punto muy luminoso en comparación con la oscuridad circundante. Es como si fuera de noche y al mirar hacia abajo viéramos dos fogatas titilantes, pero en su mayor parte, ninguna fuente de luz. Saludamos la luz cuando la vemos y estamos muy complacidos de estar hablando con vosotros.
Amigos míos, deseo deciros: sed conscientes de vosotros mismos. A medida que aprendéis cada lección intentad permanecer lo suficientemente conscientes de lo que estáis haciendo y de lo que deseáis para que la actividad de la meditación no se vuelva algo separado de vosotros. La meditación, amigos míos, no será algo que hagáis si deseáis continuar con cualquier otra cosa. La meditación sois vosotros. Estoy seguro de que ya sois conscientes de que hay leones que guardan el templo del entendimiento. Ya os habéis vuelto conscientes de varias cosas. No estamos hablando con quienes comienzan en el sendero. Ya os habéis dado cuenta de que la experiencia exterior es ilusión y que la realidad yace en el interior. Y después de que sois conscientes de esto, amigos míos, ¿acaso los leones no os han herido cuando habéis tropezado y actuado como si no fuerais conscientes de este conocimiento? Nos dimos cuenta de que era necesario demostrar el amor perfecto del cual os habéis vuelto conscientes. Y desde ese tiempo, amigos míos, ¿no habéis sido dolorosamente conscientes de las veces en que los leones se volvieron contra vosotros cuando demostrasteis aquello que no era amor? Ahora estáis ante otra iniciación. Hay muchas más. Esta es una importante.