Confederación

26 de Octubre de 1980

Soy Latwii, y los saludo, amigos míos, en el amor y la luz de nuestro infinito Creador. Es un gran privilegio poder compartir esta meditación con ustedes, y les agradecemos la oportunidad. Vemos la calma que va creciendo dentro de sus mentes a medida que comienzan a reposar en la meditación, como si fuera la superficie de un estanque tranquilo que hubiera sido agitado por tormentas y azotado por el viento, y que ahora comienza a serenarse bajo un cielo despejado, reflejando con mayor fidelidad la belleza del follaje que rodea el estanque.

Las mentes de su pueblo se ven con demasiada frecuencia perturbadas por las olas y las tormentas de la emoción, una emoción que ha surgido del sentimiento de separación entre un ser y otro. Amigos míos, si tan solo pudiéramos transmitirles la comprensión de ese único y sencillo concepto que subyace a toda la realidad, las aguas de su mente permanecerían siempre en calma, y los manantiales de su inspiración fluirían claros y puros.

Esa sencilla verdad es un solo Pensamiento; en sus escritos sagrados está expresada con una sola palabra. Esa palabra es amor. En esas obras se escribió que el amor vino al mundo, ese amor que es luz. Y el mundo estaba lleno de oscuridad —a la que nosotros llamaríamos separación— y la oscuridad no comprendió la luz. Y así será siempre, amigos míos. Lo complejo jamás comprenderá lo simple. La sencilla verdad, tal como nosotros la conocemos, es que el amor, manifestándose en su mundo como luz, es la fuente de toda la materia, de toda la conciencia y de toda la energía. Toda la belleza que contemplan es una encarnación viviente del amor.

¡Cómo desearíamos poder decir a todos los pueblos que viven sobre su atribulado planeta en este tiempo: «Por favor, amado planeta al que servimos, ¿podrían tan solo aquietar sus mentes y contemplar la belleza del amor?»!

Las personas consideran que sus mentes son como la piedra; sus opiniones y sus prejuicios están grabados en esa superficie pétrea con gran deliberación y, por ello, las personas no cambian. Sin embargo, en verdad, amigos míos, todos los seres vivos se encuentran en un estado constante de cambio, y por eso la mente es agua, no piedra. Porque el agua puede adaptarse a cualquier circunstancia y, al final, es más fuerte que cualquier roca. Pueden verlo al observar sus ríos y sus cañones: con el tiempo, como ustedes lo llaman, el agua erosiona esa piedra dura e inflexible, absorbiendo minerales que dan vida y fluyendo, siempre fluyendo, brindando belleza y vida; lluvia desde el cielo y olas a lo largo de la orilla.

Ese es el secreto de su conciencia, amigos míos. Su mente es mucho más fuerte de lo que pueden imaginar. No por su rigidez, sino por su increíble capacidad para aprender, cambiar, adaptarse y transformarse, así como el agua pasa a formar parte del aire y luego vuelve a formarse como una sustancia que da vida al regar los cultivos.

Mientras descansan, mientras su mente está clara, alégrense de ser parte de una conciencia que es una sola conciencia del ser, de todos los seres vivientes en todo el universo. No pueden estar separados unos de otros, del mismo modo que una gota de agua no puede estar separada del océano. Todos somos uno, hermanas mías. Y en ello regocijémonos humildemente y demos gracias al Padre que nos creó para compartir Su amor y Su luz.

Haré una pausa en este momento para que aquel conocido como Laitos pueda trabajar con cada uno de ustedes. Soy Latwii.

Estoy nuevamente con este instrumento. Soy Latwii y, una vez más, los saludo en el amor y la luz del infinito Creador. Nuestros hermanos y hermanas de Hatonn les envían sus saludos, y llegamos ahora a la parte de la meditación reservada para las preguntas que pudieran tener. Les agradecemos que nos permitan compartir nuestros pensamientos con ustedes. Hemos mejorado en mantener nuestras mentes enfocadas en la comunicación con ustedes. Cuando comenzamos a hablar con su grupo, era nuestra primera interacción con la conciencia de las personas de su planeta, y descubrimos que constantemente nos distraía lo que encontrábamos divertido de la situación, ya que cada uno de ustedes posee una vibración que danza y resplandece, y que para nosotros tiene una apariencia particular. Terminábamos observando esas vibraciones, nos distraíamos y acabábamos haciendo bromas que descubrimos que no contribuían precisamente al tono inspirador de nuestro mensaje.

Estamos agradecidos por la oportunidad de trabajar con este grupo y desarrollar la capacidad de ofrecerles parte de la base filosófica de nuestra comprensión, la cual, con toda seriedad, deseamos compartir con ustedes. Simplemente ocurre que, para quienes de nosotros nos comunicamos casi por completo mediante telepatía y no hablamos, resulta muy difícil trabajar a través del lenguaje sin encontrar ese proceso algo hilarante. Queríamos agradecerles especialmente por haber tenido paciencia con nosotros.

Ahora estaríamos muy complacidos de responder cualquier pregunta que pudieran tener en este momento. ¿Hay alguna pregunta?

Interrogador: ¿Podría decirme si el mareo que he sentido desde el comienzo de la meditación es algo físico, un problema físico, o si se trata de algo más bien de naturaleza psíquica?

Soy Latwii. Estamos con el instrumento. Hemos estado examinando su vehículo físico y encontramos que, en este momento, usted no presenta un problema físico básico que explique ese mareo. Sin embargo, esta sala está intensamente cargada con la vibración de un sincero deseo de comprensión, y el contacto que ha experimentado quizás ha sido un poco intenso, ya que varios miembros de la Confederación de Planetas al Servicio del Infinito Creador han estado con nosotros esta noche sin anunciar su presencia.

El mareo parece estar asociado con la vibración de aquella a quien ustedes conocen como Nona, quien ha estado con ustedes durante esta meditación, pues desea enviarle fortaleza y sanación en este momento. Permitiremos ahora que esta vibración se modifique para que no experimente incomodidad. Haremos una pausa con ese propósito.

Estamos ajustando la vibración en este momento, hermana mía. ¿Se siente mejor ahora?

Interrogador: Sí, así es.

Nos sentimos muy complacidos. Seremos más cautelosos, pues comprendemos que usted desea y necesita sanación. Y precisamente para eso está aquí.

Sin embargo, no deseamos causarle incomodidad mientras intentamos ayudarla.

¿Hay alguna otra pregunta en este momento?

Muy bien entonces, hermanas mías. Si no hay más preguntas, las dejaré con un pensamiento sencillo que espero les sea de ayuda en los días venideros.

Supongan, hermanas mías, que su vecino tuviera un jardín muy, muy grande, mientras que el de ustedes fuera muy, muy pequeño. Pero en su jardín ustedes plantaron con equilibrio y comprensión de la posición del sol, de las plantas entre sí, de los colores, de la belleza y de las necesidades de su jardín. Además, su jardín fue cuidadosamente desyerbado, abonado y cosechado, con flores adornando sus bordes.

En cambio, el jardín de su vecino, por grande que fuera, fue sembrado sin consideración por las necesidades de las plantas; se dejó crecer de manera desordenada, con malezas mezcladas entre los alimentos. Sus vecinos no plantaron flores ni tenían sensibilidad para la belleza. ¿Cuál de los dos jardines, hermanas mías, sería el jardín hermoso? Sin duda sería el pequeño. No es la magnitud de las obras que realizamos en nuestra existencia cotidiana lo que importa, sino la gracia y la comprensión con las que las llevamos a cabo.

Mantengan su corazón lleno de amor y su mente familiarizada con la belleza. Y no importa cuán grandes, cuán intelectuales o cuán ambiciosas sean las personas con quienes tratan; la verdadera calidad será juzgada únicamente por la gracia con la que cada uno de ustedes afronta las pequeñas exigencias de cada día, esos diminutos momentos en los que pueden ser amables, bondadosos y agradecidos. Nunca, jamás, pierdan la confianza en la belleza, en la gracia y, si se nos permite usar esta palabra, en la importancia de ustedes mismos. Porque ustedes son el Creador. Todo lo que cualquier ser posee se encuentra también dentro de ustedes. Tal vez la porción que les corresponde vivir en este momento no sea dramática. Pero si actúan con gracia incluso en la cosa más pequeña, serán un mejor canal para el amor que el individuo más grande que no busca el amor como guía para sus acciones.

Los dejamos en el recuerdo y en la constante cercanía de ese amor, y de la luz del infinito Creador. Soy conocido por ustedes como Latwii.

Adonai, amigos míos. Adonai vasu borragus.